Amor Crucificado

Comunidad Católica

Una crusada de almas víctimas

Santa Teresa de Lisieux es una de esas pequeñas almas. Por medio de su «infancia espiritual», Dios trae al mundo una nueva comprensión de lo que es un alma víctima de amor. Ella se ofrece en oblación voluntaria: «Para que pueda vivir en un acto de amor perfecto, ME OFREZCO COMO VÍCTIMA DE HOLOCAUSTO A TU AMOR MISERICORDIOSO…» —Historia de un alma, cap. XII.

Santa Teresita profetizó que una legión de pequeñas almas, víctimas del amor misericordioso, serán tan numerosas «como las estrellas del cielo y la arena del Mar» «Será terrible para Satanás; ayudará a la Santísima Virgen a aplastar por completo su orgullosa cabeza» —Ver El Camino Sencillo p. 427.

En los últimos ciento cincuenta años, la Iglesia ha recibido del Señor y de la Santísima Virgen, un llamado sin precedentes por almas víctimas, un don de Dios en vista de la crisis que la Iglesia y el mundo están atravesando. Los caminos de Dios no son los caminos del mundo. Él levantará un sacerdocio transformado, traspasará la oscuridad de Satanás y propiciará el triunfo del Inmaculado Corazón de María con un nuevo Pentecostés, no a través de más programas, sino con Su fuerza oculta: una cruzada almas víctimas.

Mensajes importantes y santos de estos tiempos

Santa Teresita de Lisieux 1873-1897

Santa Teresita vive su condición de víctima de amor como una guerrera para ayudar a los sacerdotes a obtener la victoria. Ella le escribe a un sacerdote, «Al igual que Josué, tu peleas en el campo, por mi parte, soy como tu pequeño Moisés, y sin cesar, mi corazón se eleva para obtener la victoria». Ella vive en el Corazón de Cristo crucificado, por lo tanto, ella también sufre y se lamenta con Jesús por los sacerdotes que no son santos: «¡Cuántos malos sacerdotes hay! ¡Cuántos sacerdotes que no son los suficientemente santos! Oramos y sufrimos por ellos...! ¿Entiendes el clamor de mi corazón?»  —Carta citada por el Cardenal Cordes, en Why Priests? p 55.

Beata Conchita, 1862-1937

La beata Conchita, esposa y madre de nueve hijos, es un ejemplo del fuego de amor que nos hace víctimas de Cristo.  Jesús le dijo: «Ofrécete en oblación por mis sacerdotes, únete a Mi sacrificio para alcanzarles gracias». —Diario espiritual de una madre, p 152. El mundo de hoy tiene necesidad, no solo de las almas víctimas de los religiosos, sino también de los casados y solteros que rindan a Dios enteramente su voluntad por la santificación de los sacerdotes y las familias.

Jesús le pide a Conchita una cruzada de almas víctimas: hombres y mujeres generosos, procedentes de todas las vocaciones y estados de vida, para ayudar a los sacerdotes y a las familias: «Te voy a pedir una cosa. Una Cruzada de almas víctimas en favor de Ia gloria de Mi Padre, siguiendo el espíritu de la Cruz

 

...una unión de almas puras, desinteresadas, víctimas en el mundo que, cumpliendo sus deberes con amor, celo y amor sacrificado, me den gloria».

Jesús quiere que Conchita le de santos sacerdotes. Unida a Él, ella pertenecerá a los sacerdotes en el sentido que su vida será una oblación por ellos. Jesús le dice:

Este será el verdadero consuelo de Mi Corazón, el de darme sacerdotes santos: dime que sí aceptas, que pertenecerás conmigo a los sacerdotes para siempre, porque en el cielo seguirá tu misión en su favor. — Diario de una madre, p. 181

María se aparece como «Rosa Mystica» a Pierina 1947-1966

Las apariciones de la Santísima Virgen, Rosa Mystica, en Montichiari, Italia, son específicamente una llamada a los sacerdotes, religiosos y almas consagradas, y una llamada al mundo a rezar, sacrificarse y hacer penitencia por ellos. 

Primera aparición — primavera del 1947

«Nuestra Señora, una bella mujer, vestía de morado con un velo blanco sobre su cabeza. Estaba muy triste; sus ojos estaban llenos de lágrimas que caían al piso. Su pecho estaba traspasado por tres grandes espadas. Nuestra Señora dijo: "Oración_Penitencia—Expiación"»

 

Segunda aparición — 12 de Junio del 1947

Nuestras Señora apareció vestida de blanco y, en vez de las tres espadas, tenía tres rosas: una blanca, una roja y otra dorada. Ella trae un mensaje de esperanza con promesas poderosas para los institutos masculinos y femeninos, ordenes religiosas y sacerdotes seculares:

 

Prometo a aquellos institutos religiosos, órdenes y sacerdotes seculares que me veneren de esta manera especial mi protección, un aumento de vocaciones espirituales, menos vocaciones traicionadas, y una gran santidad entre los siervos de Dios. Deseo que el 13 de cada mes sea celebrado como el día de María... Deseo que el 13 de julio de cada año se celebre en honor de la «Rosa Mística».

Tercera aparición — 22 de octubre del 1947

Nuestra Señora explicó a Pierina el significado de las tres espadas y las tres rosas:

La primera espada: la pérdida de la vocación como sacerdote o monje. 

La segunda espada: sacerdotes, monjes y monjas que vive en pecado mortal.

La tercera espada: sacerdotes y monjes que cometen la traición de Judas. Al desistir de su vocación, con frecuencia pierden su fe, su bienaventuranza eterna y se convierten en enemigos de la Iglesia.

La rosa blanca: Espíritu de oración.

La rosa roja: Espíritu de expiación y sacrificio. 

La rosa dorada/amarilla: Espíritu de penitencia.

Cuarta aparición — 16 de noviembre de 1947

La Virgen dijo, «Nuestro Señor, mi divino hijo, está cansado de las muchas ofensas, las ofensas severas, los pecados contra la santa pureza... Él quiere enviar otro castigo de diluvio… Yo he intercedido para que Él sea misericordioso otra vez. Por lo tanto, pido sus oraciones y penitencia para expiar estos pecados. 

Beata Elena Aiello 1895-1951 (Camino Sencillo 430-431)

La hermana Elena Aiello fue beatificada en la fiesta de la Santa Cruz, 2011, por el Papa Benedicto XVI. Las profecías que Jesús y Maria le dieron son muy serias y urgentes. De nuevo, el Señor y la Virgen le piden a las almas que sufran por los sacerdotes, oren y hagan penitencia por la conversión del mundo. 

Jesús:

Hay oposición a la Iglesia y los sacerdotes son despreciados por causa de los malos que dan escándalo. Ayúdame, sufriendo, a reparar por tantas ofensas y, así, salvar al menos en parte, a la humanidad precipitada en una ciénaga de corrupción y muerte. —Ver: Camino p. 430

... La Madonna se me apareció. Estaba vestida de negro, con siete espadas traspasando su Inmaculado Corazón. Acercándose, con una expresión de profundo dolor, y con lágrimas en sus mejillas, me habló diciendo:

 

Proclama, grita en alta voz, hasta que los sacerdotes de Dios oigan mi voz para que avisen a la humanidad de que el castigo está muy cerca, y si los hombres no vuelven hacia Dios con la oración y la penitencia, el mundo será lanzado en una nueva y más terrible guerra.

Las armas más mortíferas destruirán las iglesias y la Santa Eucaristía, y destrozarán cosas muy queridas. En esta guerra impía muchas cosas que han sido hechas por los hombres serán aniquiladas.

Nubes con relámpagos, penetrantes de fuego del cielo y una tempestad de fuego caerán sobre la tierra. Este castigo terrible que nunca se ha visto en la historia de la humanidad durara setenta horas. Loa ateos serán aplastados y aniquilados y muchos se perderán porque permanecerán en la obstinación de sus pecados. Entonces se vera el poder de la luz sobre el poder de las tinieblas. No guardes silencio, hija mía, porque las horas de las tinieblas y el abandono se acercan. >>>

Nuestra Señora de Akita, Japón 1973-1981

La Segunda Guerra Mundial trajo una devastación increíble sobre Japón. Bombas atómicas aniquilaron a dos de sus ciudades. Es por lo tanto notable que Nuestra Señora advirtió al mundo en Akita que si no volvemos a Dios, «fuego caerá del cielo y borrará una gran parte de la humanidad, tanto buenos como malos».”

Akita no es una aparición, más bien, Nuestra Madre mostró la continuidad de su presencia por medio de lágrimas que emanaron de una estatua de nuestra Señora de Todos los Pueblos. Ella habló sobre el poder de un «ejército de almas víctimas» a la hermana Agnes Katsuko Sasagawa:

Muchos hombres en este mundo afligen al Señor. Yo deseo que las almas le consuelen para suavizar la ira del Padre Celestial. Yo deseo, con mi Hijo, almas quienes repararán con sus sufrimientos y pobreza por los pecadores y los ingratos… Yo he prevenido la venida de calamidades ofreciéndole los sufrimientos del Hijo en la Cruz, Su Preciosa Sangre, y amadas almas que le consuelan y forman un ejército de almas víctimas. La oración, la penitencia y los sacrificios valientes pueden apaciguar la ira del Padre.

Yo deseo esto también desde tu comunidad… Ya muchas almas quienes desean rezar están en el camino de ser recogidas. —3 de agosto de 1973.