Las Piedras Inmaculadas y Radiantes de Dios para la Construcción de Su Santa Iglesia
- Lourdes Pinto

- 15 ene
- 11 Min. de lectura
Actualizado: hace 4 días
¿Cuál es el “trabajo” que debo realizar, y que tú también debes hacer, para ayudar a reconstruir la Iglesia? ¿Qué significa “resistir al Espíritu Santo”? Estas preguntas se responden en esta reflexión a través de la meditación de un pasaje del libro de Ageo y de las palabras que el Señor ha dado a la Comunidad Amor Crucificado.
Las Piedras Inmaculadas y Radiantes de Dios para la Construcción de Su Santa Iglesia
15/1/26
Dios habló a través del profeta Ageo (Ageo 1, 1-8) y exigió a los israelitas que reflexionaran sobre sus actos (1, 7). Dios guió al pueblo, por medio de su profeta, a través de una autoevaluación que les hizo tomar conciencia de que habían invertido gran cantidad de tiempo y energía en procurarse abundancia de comida, bebida, ropa y muchas cosas materiales, pero no se habían sentido «satisfechos», ni se habían «alegrado», ni habían «entrado en calor», porque sus salarios se habían gastado en muchas cosas, como si los hubieran metido en saco roto. Sus corazones permanecían vacíos, insatisfechos e inquietos.
3La palabra del Señor vino por medio del profeta Ageo: 4«¿Y es momento de vivir en casas lujosas mientras que el templo es una ruina? 5Ahora pues, esto dice el Señor del universo: | Pensad bien en vuestra situación.6Sembrasteis mucho y recogisteis poco; | coméis y no os llenáis; | bebéis y seguís con sed; | os vestís y no entráis en calor; | el trabajador guarda su salario en saco roto. (1, 3-6)
Entonces el Señor le dice al pueblo: 8Subid al monte, | traed madera, | construid el templo. | Me complaceré en él | y seré glorificado, dice el Señor. (1, 8).
Soy un miembro muy pequeño e insignificante de la Casa del Señor, la Iglesia Católica. Me considero una piedra de este glorioso edificio.
5también vosotros, como piedras vivas, entráis en la construcción de una casa espiritual para un sacerdocio santo, a fin de ofrecer sacrificios espirituales agradables a Dios por medio de Jesucristo. (1 Pedro 2, 5)
Esta piedra es áspera, está sucia y desfigurada. Antes de que se convierta en parte de la gloriosa casa santa de Dios, ha de ser cincelada, cortada, lijada y pulida. Imagino la piedra de mi vida al final de este proceso, lisa y brillando con la luz de Dios, tan limpia que irradia la belleza de Dios, y tan perfectamente moldeada en todas las virtudes santas que ha llegado a ser una con Cristo, la Cabeza, la piedra angular de este edificio santo (Is 28, 16; Ef 2, 20).
Me arrodillo ante mi Señor en el Santísimo Sacramento y ruego con todo mi corazón para recibir el autoconocimiento:
Amado mío, Dios mío, Padre, Hijo y Espíritu Santo, por favor, revélame hoy dónde sigue estando sucia y áspera la piedra de mi corazón, para que pueda darte plena autorización, en tu calidad de Maestro Masón (Maestro Albañil), para limpiar y pulir esas zonas lamentables de la piedra de mi corazón. Que algún día seas glorificado con el don de una hermosa piedra para la edificación de Tu Iglesia santa e inmaculada. Amén.
Mi Señor me ha enseñado mediante El Camino Sencillo de Unión con Dios que debo «vivir envuelta en el don del autoconocimiento» (4/3/11, 12/12/11). Por lo tanto, la Palabra de Dios en las Escrituras mueve mi corazón continuamente para suplicarle a mi Dios que vea lo que yo no veo, lo que necesita ser cincelado en mí y purificado. Dios siempre escucha esta sincera oración de mi corazón y, por eso, continúa la obra del Maestro Mason. Y yo, su tan insignificante piedra, estoy en paz con la alegría de anticipar la belleza de la piedra terminada de mi corazón para Su gloria.
Entonces Dios le dice al profeta Ageo que haga estas preguntas a los líderes y a todo el pueblo:
3¿Quién de entre vosotros queda de los que vieron este templo en su primitivo esplendor? Y el que veis ahora, ¿no os parece que no vale nada? (Ageo 2, 3)
¿Acaso no hemos visto en las últimas décadas cómo la Casa del Señor, la Iglesia, ha provocado en cierto sentido su propia destrucción? ¿Acaso no hemos sido testigos de cómo Satanás la ha atacado seduciendo a sus miembros con todo tipo de pecados y apostasía?
A lo largo del Antiguo Testamento, Dios permitió que Su Casa, en ocasiones, debido al pecado de sus miembros, especialmente el pecado de sus líderes, fuera destruida por fuerzas paganas. Tuvo que humillar a Su pueblo, sacudirlo, para llevar sus corazones de vuelta a Dios con corazones nuevos de carne (Ezequiel 36.26). Entonces comenzó la reconstrucción de la Casa del Señor, como podemos leer en Ageo. El Señor les habló como nos habla a nosotros y les dijo: 4Ánimo, pues, ¡ …gentes todas!... ¡Adelante, que estoy con vosotros! | (Ageo 2, 4).
¿Qué es este «trabajo» que debo hacer yo, y tú, para ayudar a reconstruir la Iglesia?
Debemos dedicar gran parte de nuestro tiempo y energía a Dios mediante la perseverancia diaria en la oración, y no ofrecer resistencia alguna al Espíritu Santo (Hechos 7, 51) en la obra interior de transformación de nuestros corazones y mentes (Romanos 12, 2; Efesios 4, 22-24). Esta obra interior que se nos revela a través del Camino Sencillo es el único medio por el cual podemos convertirnos en piedras vivas hermosas, santas e inmaculadas de Dios, de Su Iglesia glorificada, Su Esposa. El Señor continúa purificando a Su Iglesia por medio de las pocas víctimas de amor que le permiten que las haga puras y santas, como Su Esposa inmaculada.
Estoy preparando Mis vasijas puras y santas, limpiándolas con Mi preciosa sangre. Estos cálices vivos se llenarán con Mi preciosa Sangre mientras los uno a la Palabra de la Cruz, y sufren Conmigo. Mi Sangre será derramada sobre Mi Iglesia para limpiarla a través de ellos. A vosotros se os ha dado la misión particular de limpiar a Mi sacerdocio. “Ay de ti, Jerusalén. ¿Cuánto tiempo pasará antes de que seas purificada?” 7/10/10
No os canséis en vuestra vida oculta de sufrir todo Conmigo, pues sois Mi remanente santo que Dios Padre utilizará para purificar Mi Iglesia y traspasar las tinieblas que la penetran. 1/4/11
La gran y terrible persecución está sobre vosotros. Jerusalén caerá. Mi Iglesia también se derrumbará durante el tiempo de la gran tribulación, y muchos pensarán que está muerta, pero resucitará gloriosa por el poder de Mi Cruz. Mis mártires de amor la purificarán, siendo UNO con Mi preciosa Sangre. 24/2/13
Dios está levantando a los pocos que poseerán Su poder para derrotar a Satanás y ayudar a purificar Mi Iglesia. Estos pocos son Sus almas víctimas, pasadas, presentes y futuras, que han perseverado a través del largo y fatigoso camino de la purificación y, unidos a María, se han hecho uno en Mi sacrificio de amor. 4/10/23
Dios le está concediendo a la humanidad, en estos tiempos finales, el cumplimiento de las gracias de Mi muerte y resurrección para producir, para Su gloria, a los grandes santos de los tiempos finales, revestidos del esplendor de la pureza y humildad de Mi Madre. Estas almas puras y santas, pasadas, presentes y futuras, en el momento designado, conocido únicamente por el Padre, arrojarán al infierno a Satanás y a todos sus espíritus malignos para obtener para el mundo una era de paz desconocida hasta ahora para la humanidad. Será una era en la que Mi Amor Divino triunfará como un solo corazón con Mi Madre, y el Espíritu Santo triunfará al unir a la humanidad para que conozca el Amor y Me adore en Mi vida Eucarística. Esto, pequeña Mía, es la nueva y divina santidad. 5/12/25
Y Dios nos promete hoy, como prometió a los israelitas, por medio del profeta Ageo, que
mayor será la gloria de este segundo templo que la del primero (2, 9).
Pequeña Mía, Mi pasión ha comenzado de nuevo por Mi Cuerpo, la Iglesia. Es un tiempo de intenso silencio y sufrimiento. También Mi Cuerpo será despojado de toda su gloria terrenal. También ella (la Iglesia) quedará desnuda ante el mundo. Sus miembros viviendo la pasión siendo uno conmigo, su Cabeza, obtendrán la santificación de Mi Cuerpo. Su gloria brillará como el resplandor del sol a través de la pureza de sus pocas víctimas de amor, y estos pocos, unidos como uno en Mi sacrificio de amor, marcarán el comienzo del nuevo amanecer para Mi Iglesia y el mundo. 27/12/20
¿Cómo resistimos entonces al Espíritu Santo?
He aprendido que la mayor resistencia al Espíritu Santo es mantenernos ocupados con muchas cosas, incluso cosas y proyectos buenos, y no permitir que el Espíritu nos lleve a nuestros corazones para cambiarnos, crucificarnos, cincelar y pulir cada partícula de amor propio y orgullo que hay en nuestros corazones. Todo lo que es una distorsión de la imagen de Dios.
Todo desorden en vuestra humanidad es una distorsión de la gloria de Dios. Por eso, el Espíritu surge como fuego de Mi Corazón traspasado para consumir toda falsedad en cada alma, de modo que, a través de este fuego vivo y palpitante, cada alma pueda renovarse por Mí, Conmigo y en Mí, a imagen y semejanza de Dios, y así dar gloria a Dios en la tierra y por toda la eternidad en el cielo.
Mi Camino Sencillo lleva a cada alma a encontrarse con su miseria para que puedan encontrar la gloria de Dios. La gloria de Dios es lo Él es: Amor… Amor perfecto y puro. Al revestiros de Jesucristo (Romanos 13, 14), os despojáis toda falsedad. Así os convertís en testigos de Dios, en Sus santos para estos tiempos finales. 11/12/22
Esta labor de transformar el corazón encuentra más resistencia en los hombres que en las mujeres. Esto se debe al pecado original. Dios le dice primero a Eva:
«Mucho te haré sufrir en tu preñez, | parirás hijos con dolor, | tendrás ansia de tu marido, | y él te dominará». (Génesis 3, 16)
Le dice después a Adán:
«Por haber hecho caso a tu mujer | y haber comido del árbol del que te prohibí, | maldito el suelo por tu culpa: | comerás de él con fatiga mientras vivas; 18brotará para ti cardos y espinas, | y comerás hierba del campo. 19Comerás el pan con sudor de tu frente, | hasta que vuelvas a la tierra, | porque de ella fuiste sacado; | pues eres polvo y al polvo volverás». (3, 17-19)
La distorsión de la masculinidad y la feminidad entra en la creación de Dios a causa del pecado. El dolor de la mujer en el parto se multiplica, y el deseo de ella es por su marido. Por lo tanto, entendemos que, mediante el sufrimiento, el corazón de la mujer es más receptivo y abierto, y más inclinado a la labor interior del autodescubrimiento y la sanación.
Entonces Dios le dice a Adán que él es polvo y que al polvo volverá. Le dice a Eva que su marido la dominará. El corazón del hombre se vuelve controlador, más orgulloso, autoritario, obstinado y terco. Esta condición aleja a los hombres de la humildad y la docilidad que les permitirían dejarse llevar al corazón y recibir autoconocimiento.
Por lo tanto, Dios tiene que rebajar al hombre al polvo, como le pasó a San Pablo, para abrirle el corazón. Durante los años que llevo dando acompañamiento espiritual, he visto esto muchas veces. Mi esposo, Pedro, no tuvo una conversión profunda hasta que Dios le dio una sacudida como a San Pablo. En diciembre del 2024, el médico le encontró un tumor en la columna. En enero, se sometió a una cirugía para extirparlo. No nos habían preparado para lo que Pedro tendría que vivir después de la cirugía. Al día siguiente de la cirugía, cuando se despertó en su habitación del hospital, intentó ponerse de pie con mi ayuda para ir al baño y se desplomó en el suelo. El daño neurológico causado por la cirugía dejó a Pedro incapacitado para caminar, y entonces comenzó el largo, doloroso y agotador proceso de fisioterapia para aprender a caminar de nuevo. Esta experiencia de no tener control y depender de mí, su esposa, y de otras personas para cubrir sus necesidades básicas se convirtió en el terreno fértil para su conversión, y Dios le concedió una poderosa experiencia al estilo de San Pablo en la que recibió el don divino de la iluminación, mientras yacía en la cama del hospital y lloraba lágrimas de arrepentimiento durante un largo rato mientras yo lo abrazaba. Unos meses más tarde, escribí sobre el fruto de su profunda conversión que llegó después de 46 años de matrimonio:
Doy gracias a mi Dios, que verdaderamente escucha mis súplicas, por la transformación de Pedro, mi esposo. Ayer, Pedro dijo: «Cariño, no tengo palabras para describir lo que siento que ha sucedido dentro de mí. Es como si me hubieran reconectado». Su forma de pensar, sus pensamientos, sus deseos, la forma en que se ve a sí mismo y a los demás, y su vida, han cambiado por completo. Ahora se sienta y habla conmigo con el corazón. Su tiempo diario de oración ha producido frutos de sabiduría. Vive en la paz de Dios. Se abandona a la voluntad de Dios. Está tan en paz y lleno de amor. Siempre es tierno, tan amable y tan cariñoso. Aconseja a muchas personas, pero de forma sencilla, ordinaria, en momentos cotidianos. Se deja llevar por el Espíritu. No hay falsedad en él. Al contrario, es auténtico, genuino y sencillo. No tiene necesidad de destacarse ni de sobresalir. Vive abandonado y en el sacramento del momento. He sido testigo de la gloria de Dios ante mis ojos, y ahora estoy casada con un hombre nuevo, un nuevo Adán más configurado a imagen y semejanza de Dios. ¡Qué paz y alegría siento con él, y ahora vivo en un estado constante de gratitud a Dios, porque Él realmente está haciendo nuevas todas las cosas!
26/5/25
Comparto esta experiencia con ustedes, amados hijos de Dios, para que puedan comprender la condición de sus corazones humanos debido al pecado original, y oren mediante el poder de la pasión, muerte y resurrección de Jesús, y todos los sacramentos de la Iglesia, para obtener la gracia de abrir sus corazones y permitir la obra de transformación mediante el poder del Espíritu Santo y la intercesión de la Virgen María, unida a las santas mujeres de sus vidas. Y a ustedes, mujeres, también les comparto esta experiencia, para que no se cansen de desear la conversión de los hombres y los niños que forman parte de sus vidas sin insistir, y elijan cada día sufrir unidas a nuestra Madre Dolorosa en unión con Amor crucificado, esperando con fe y esperanza perfectas el milagro de Dios, ¡que vendrá!
«Creed, hijas e hijos míos, creed», porque Dios, como uno con Sus víctimas de amor puro, ¡está haciendo nuevas todas las cosas! ¡Que cada uno de nosotros, hombres y mujeres, nos convirtamos en los nuevos Adanes y las nuevas Evas, piedras santas, inmaculadas y radiantes con las que Dios pueda edificar Su Iglesia!
Pequeños Míos, debéis creer que estoy haciendo nuevas todas las cosas. Sois Mis pequeños, insignificantes, pero os estáis convirtiendo en Mi resplandor de amor puro en el mundo. La oscuridad del mal no prevalecerá sobre el amor de Dios. Mi amor crucificado traspasará esta oscuridad, y vosotros os estáis haciendo uno con Mi amor crucificado si permanecéis fieles a vivir el Camino por el que os estoy guiando. Este Camino es la transformación de los nuevos hombres y mujeres del Reino de Dios. Permaneced firmes en vivir todo lo que os digo y cada uno de vosotros será parte de Mis santos de estos tiempos finales, luchando en esta batalla decisiva y venciendo Conmigo. No tengáis miedo, sino creed en todo lo que os he revelado. Id en paz y sabed que Yo estoy con vosotros. Perseverad en el amor. 5/11/20
Estoy haciendo nuevas todas las cosas mediante la Sangre del Cordero. Permaneced en Mi paz, porque se acerca la hora en que las lamentaciones serán como un Rayo. Pero tú, pequeña Mía, y los pocos que han escuchado Mi voz preparándoos y guiándoos, estaréis en Mi paz. No tengáis miedo de lo que ha de suceder, sino alegraos siempre porque Yo estoy haciendo nuevas todas las cosas. De esta gran devastación vendrá nueva vida: la nueva primavera para la Cristiandad, una nueva humanidad revestida de pureza, una nueva tierra, viva en alabanza a Dios. Preparaos, tú y Mis pocos seguidores de estos tiempos finales, en silencio y oración continua, contemplando al Dios que os ama y está con vosotros para guiaros y fortaleceros. Permaneced con la mirada fija en Mí, y Yo seré vuestro guía durante este tiempo de peligro que ha de venir. 27/8/24
Pequeña Mía, estamos haciendo nuevas todas las cosas mediante el derramamiento de Mi Sangre unida a Mis almas víctimas. Soy uno contigo, así como tú te has hecho una Conmigo mediante tu deseo de participar en Mi agonía de amor. Esta participación en Mi agonía de amor es el derramamiento de Mi Sangre sobre la tierra, y es este derramamiento de Sangre el que marcará el comienzo en el mundo de la nueva era de paz, que es el reino del Espíritu Santo en unión con Mi Madre. Esta nueva primavera para la Iglesia y el mundo es la fidelidad de Dios a Su pueblo por medio de Mi perfecta obediencia hasta la Cruz. 31/1/25

