Amor Crucificado

Comunidad Católica

La Eucaristía es Cristo

Reflexiones editadas por el P. Jordi Rivero

Jesús insiste en la importancia de comer Su Cuerpo, aún cuando esto causa que muchos lo abandonen. La Iglesia, desde el principio, ha vivido de la Eucaristía. Sin embargo, sigue siendo un escándalo para algunos e objeto de indiferencia para la mayoría. 

La vocación de la Comunidad Amor Crucificado es ser uno con Cristo. Por lo tanto, la Santa Misa es el centro de nuestras vidas. Participamos en la misa para entrar en el sacrificio de Cristo, para morir con Él, para convertirnos en una ofrenda de amor al Padre con Él, víctimas con la Víctima, para ser transformados a una nueva vida en Él.

 

Es Él quien guiará cada uno de nuestros pasos y dirigirá nuestras vidas. Nuestra misión fluirá de nuestro tiempo en el Santísimo Sacramento. ¡Él es nuestro Amado que nunca nos abandonará! —Lourdes Pinto, enero de 2010.

 

Por que se queda Jesús en la Hostia:   

¿Por qué quise quedarme en la tierra en una hostia? Porque de esta manera estoy presente para todos, para que Me contemplen y reciban como Pan vivo. Me he quedado con ustedes para nutrir sus vidas con vida divina; para prepararles, fortalecerles y hacerme UNO con ustedes mientras van por el camino a la vida eterna en Dios. Yo me quedo en esta forma oculta y ordinaria para que sus vidas ocultas y ordinarias puedan transformarse en divinidad y así participen, aquí en la tierra, en la unidad y la divinidad de la Santísima Trinidad.

La Eucaristía es la vida de Dios que tiene el poder para sanarles y transformarles desde dentro. En la pequeñez de la Hostia se revela el esplendor, la majestad y la grandeza de Dios. La Eucaristía es el milagro más grande de Dios para la humanidad. La Eucaristía revela la fidelidad de Dios con Su Pueblo. La Eucaristía revela lo que cada uno de ustedes ha sido llamado a ser  —12/7/12, Camino sencillo p. 163. 

Sangre de Cristo; Sus cálices vivos
Jesús nos da Su Sangre. Jesús tiene sed de nuestro amor. Le dijo a Santa Margarita María Alacoque: «Tan ardiente es mi sed de ser amado por los hombres en el Santísimo Sacramento que esta sed me devora» ¡Medita lo que esto significa! Nos hace Sus cálices para que recibamos Su Preciosa Sangre y nos convirtamos en UNO con Él. Una sangre, un amor renovado en la Eucaristía. ¿Cómo podemos responder?

La vida oculta y la Eucaristía  

La Eucaristía es el poder de Dios en el mundo. El amor de Dios es la Eucaristía y se transmite por medio de la Eucaristía.

Aprendan sobre la vida oculta contemplando Mi vida Eucarística. No estoy visible al ojo humano, pero estoy totalmente presente. Estoy verbalmente en silencio, y sin embargo Mi alma le habla a tu alma. Yo soy humilde, puro, simple, silencioso, generoso, compasivo, misericordioso, paciente y tierno. Yo Me doy plenamente a los buenos y a los malos, a quien es digno y al indigno, a los que Me aman y a los que Me persiguen, pues cuando uno no es obediente a los preceptos de Mi Iglesia, Yo soy perseguido. Yo sigo amando a esos que no Me aman. Yo sigo amando los que Me usan. Yo sigo amando a los infieles. Yo sigo amando a los indiferentes a Mi amor. Me dejan solo en los tabernáculos del mundo y son pocos los que vienen a estar conmigo, a adorarme y a agradecerme. Yo lloro, pero Mis lágrimas permanecen ocultas. Continuamente intercedo por todos ante el trono de nuestro Padre. Abba, que lo ve todo, bendice Mi vida oculta en la Eucaristía.

Tu vida ordinaria y oculta, por medio de la Cruz, se une a Mi vida Eucarística. Tu vida oculta toma el mismo poder que Mi vida oculta porque ya no somos dos sino UNO. Así son Mis hostias vivas. En esta unión de amor entras y vives en el reino de Dios. Por Mí, Conmigo y en Mí, tu vida, por más ordinaria que sea, es el poder de Dios. Tus pensamientos, palabras y obras, pero especialmente tus lágrimas y penas del corazón, poseen el poder de Dios para bendecir al mundo. Tu vida oculta, aunque nadie la vea, Dios la ve y, por Mí, Conmigo y en Mí, Él bendice a muchos. Tu vida, siendo UNA con Mi vida Eucarística, va más allá del tiempo y del espacio.

Medita sobre Mi Vida Eucarística con el Espíritu Santo y María. Deseo que me ayudes a formar muchas hostias vivas para que brillen con la luz de Dios y traspasen la oscuridad. Creces en santidad a medida que vives con mayor perfección en Mi vida oculta. — 5/7/12, Camino sencillo, p. 162


Convertirnos en hostias vivas

Invocando la materna protección de María Santísima, pidamos que cada vez que participemos en la Eucaristía nos hagamos también testigos de la caridad, que responde al mal con el bien (cf. Rm 12,21), ofreciéndonos como hostia viva a quien amorosamente se entregó por nosotros. —Benedicto XVI, homilía, Havana, 28 March, 2012. 
 

Misioneros de la Eucaristia 

2.  Al término de cada santa Misa, …todos deben sentirse enviados como «misioneros de la Eucaristía» a difundir en todos los ambientes el gran don recibido..

3.  Para evangelizar el mundo son necesarios apóstoles «expertos» en la celebración, adoración y contemplación de la Eucaristía.

4 «….el que Me coma vivirá por Mí» (Jn 6, 56-57). Alimentados de Él, los creyentes comprenden que la tarea misionera consiste en el ser "una oblación agradable, santificada por el Espíritu Santo" (Rm 15, 16), para formar cada vez más "un solo corazón y una sola alma" (Hch 4, 32) y ser así testigos de su amor hasta los extremos confines de la tierra.

La Eucaristía es el consuelo y la prueba de la victoria definitiva para quien lucha contra el mal y el pecado; es el "pan de vida" que sostiene a todos cuantos, a su vez, se hacen "pan partido" para los hermanos, pagando a veces incluso con el martirio su fidelidad al Evangelio. —San Juan Pablo II, Mensaje para la Jornada Mundial de las Misiones, 2004.

 

Pan de vida eterna. Juan 6     

33 ...el pan de Dios es el que desciende del cielo y da Vida al mundo». 34 Ellos le dijeron: «Señor, danos siempre de ese pan». 35 Jesús les respondió: «Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed. 36 Pero ya les he dicho: ustedes me han visto y sin embargo no creen. 37 Todo lo que me da el Padre viene a mí, y al que venga a mí yo no lo rechazaré...  44 Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me envió; y yo lo resucitaré en el último día... 47 Les aseguro que el que cree, tiene Vida eterna... 54  El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. 55  Porque mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida. 56 El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él.... 60 Después de oírlo, muchos de sus discípulos decían: «¡Es duro este lenguaje! ¿Quién puede escucharlo?». 61 Jesús, sabiendo lo que sus discípulos murmuraban, les dijo: «¿Esto los escandaliza?

 

Sangre que purifica la consciencia. Heb 9,14 

¡cuánto más la sangre de Cristo, que por otra del Espíritu eterno se ofreció sin mancha a Dios, purificará nuestra conciencia de las obras que llevan a la muerte, para permitirnos tributar culto al Dios viviente!

 Digno  de adoración. Rev. 5,11-12

Exclamaban con voz potente: «El Cordero que ha sido inmolado es digno de recibir el poder y la riqueza, la sabiduría, la fuerza y el honor, la gloria y la alabanza».

 

Catecismo #1394

Como el alimento corporal sirve para restaurar la pérdida de fuerzas, la Eucaristía fortalece la caridad que, en la vida cotidiana, tiende a debilitarse; y esta caridad vivificada borra los pecados veniales.  Dándose a nosotros, Cristo reaviva nuestro amor y nos hace capaces de romper los lazos desordenados con las criaturas y de arraigarnos en Él:

«Porque Cristo murió por nuestro amor, cuando hacemos conmemoración de su muerte en nuestro sacrificio, pedimos que venga el Espíritu Santo y nos comunique el amor; suplicamos fervorosamente que aquel mismo amor que impulsó a Cristo a dejarse crucificar por nosotros sea infundido por el Espíritu Santo en nuestro propios corazones, con objeto de que consideremos al mundo como crucificado para nosotros, y sepamos vivir crucificados para el mundo [...] y, llenos de caridad, muertos para el pecado vivamos para Dios» (San Fulgencio de Ruspe, Contra gesta Fabiani 28, 17-19).

 

San Juan Pablo II

Solo a través de la Eucaristía es posible vivir las virtudes heroicas del cristianismo: la caridad, hasta el punto de perdonar a los enemigos; Amor por los que nos hacen sufrir, la castidad en cada edad y situación de la vida; paciencia en el sufrimiento y cuando uno se sorprende por el silencio de Dios en las tragedias de la historia o de la propia existencia personal. Deben ser siempre almas eucarísticas para ser cristianos auténticos.

 

Papa Benedicto XVI

De una manera especial, me gustaría recordarle a todos la importancia de la centralidad de la Eucaristía en la vida personal y comunitaria. —16 de diciembre de 2012.

La Iglesia vive de esta presencia [la Sagrada Eucaristía] y tiene, como su razón de ser y de su existencia, la propagación de esta presencia en todo el mundo. —15 de abril de 2010.

En nuestra oración, fijemos nuestra mirada en el Crucificado; permanezcamos en adoración más a menudo antes de la Eucaristía para permitir que nuestras vidas también entren en el amor de Dios, que humildemente condescendió para elevarnos a sí mismo. —Audiencia general, 27 de junio de 2012.

Papa Francisco

La misa no es solo una forma de recordar el sacrificio de Cristo, es una participación en «el misterio de la pasión, muerte y resurrección de Cristo. La Eucaristía es la cima de la acción de la salvación de Dios». En la última cena, "todas las palabras de Jesús, todas las señales que había obrado, se condensaron en el gesto de romper el pan y ofrecer el cáliz en anticipación del sacrificio de la Cruz". Por lo tanto, la Eucaristía es «el agradecimiento extremo al Padre por su amor y por su misericordia —5 de febrero de 2014. Audiencia pública.

Qué precioso es el cáliz que sacia mi sed —Com. Antifona II domingo TO, Cf. Sal. 22,5.

QUIEN ES LA EUCARISTÍA

¡Jesús en el tabernáculo es mi Dios y mi todo! ¡Él es mi cielo en la tierra! —St. Ignatius

¡Oh Jesús de la Eucaristía! ¡Oh Hostia consagrada! ¡Oh, envidiada, custodia! ¡Oh, bendito ciborio, querido de mi corazón! El tabernáculo es mi tesoro y, cerca o lejos, mis ojos nunca lo pierden de vista, porque contiene al Dios de Amor. —Concepción Cabrera de Armida.

¡Qué maravillosa majestad! ¡Qué estupenda condescendencia! ¡Oh, sublime humildad! Que el Señor de todo el universo, Dios y el Hijo de Dios, se humille de esta manera bajo la forma de un poco de pan, para nuestra salvación. —San Francisco de Asís

La Sagrada Eucaristía es un fuego que purifica y consume todas nuestras miserias e imperfecciones. Haz todo lo que esté a tu alcance para hacerte digno de la Eucaristía, y este Fuego Divino se encargará del resto —San Jacinto de Mariscotti.

Nuestro Señor nos amó tanto que no pudo separarse de nosotros, incluso en su estado de gloria. La Eucaristía es su encarnación continua, multiplicada, perpetuada hasta el fin de los tiempos ... pero cuán pocos hay para quienes Jesús sacramental es el amor de su vida, su primer amor, su deleite!  —San Pedro Julian Eymard

En la plenitud del tiempo, el Hijo de Dios se hizo hombre para dar su vida, para dar la salvación a cada uno de nosotros, y Él se da a sí mismo como pan en el misterio de la Eucaristía para hacernos entrar en Su alianza, lo que nos convierte en Sus hijos. —Benedicto XVI, Audiencia General, 19 de octubre de 2011.

¿Cuántos de ustedes dicen: «Me gustaría ver Su rostro, Sus ropas, Sus zapatos». Lo ven, lo tocan, lo comen. Él se entrega a ustedes, no solo para que lo vean, sino también para ser alimento y alimento para ustedes. —San Juan Crisóstomo.

Jesús es la Víctima ofrecida por nuestros pecados en la cruz. Jesús es el sacrificio ofrecido en la Santa Misa por los pecados del mundo y por los míos. Jesús es la Palabra que debe hablarse. Jesús es la Verdad que debe ser contada. Jesús es el Camino para ser andado. Jesús es la Luz para ser encendido. Jesús es la Vida para ser vivido. Jesús es el Amor para ser amado. —Madre Teresa de Calcuta

Fe

Ya que Él no puede ser visto por los ojos humanos en la Eucaristía, porque Su presencia en la Eucaristía es sacramental y misteriosa, la Eucaristía es un desafío para la fe de los hombres. Al creer la verdad de este gran misterio, al creer que Aquel que pudo alimentar a cinco mil hombres con unos pocos panes, puede alimentar a millones de hombres con Su Cuerpo y Sangre en la Eucaristía, los hombres demuestran la fuerza, el esplendor y la perfección. de su fe. —St. Tomás de Aquino

Vemos a Jesús

 Si nos acercamos con fe, también veremos a Jesús ... porque la mesa eucarística ocupa el lugar de la cuna. Aquí está presente el Cuerpo del Señor, envuelto no solo en pañales sino en los rayos del Espíritu Santo.  —San. Juan Crisóstomo

Prisionero de amor 

¡Oh, si el hombre entendiera el amor de la Eucaristía! Durante su pasión, Jesús estaba atado; perdió su libertad. En la eucaristía, Él mismo se ata. Se ha encadenado con las cadenas incondicionales y perpetuas de sus promesas. Se ha encadenado a las especies sagradas a las que las palabras sacramentales lo unen inseparablemente. En la Eucaristía como en la cruz o en la tumba, no tiene movimiento ni acción propia, aunque posee en sí mismo la plenitud de la vida resucitada. Es completamente dependiente del hombre como un Prisionero de amor. Él no puede romper sus ataduras, ni abandonar su prisión eucarística; Él es nuestro prisionero hasta el fin de los tiempos. Él se comprometió a esto; Su contrato de amor va tan lejos como eso. —San Pedro Julian Eymard.

¿POR QUE ESTÁ AHÍ?


1- Porque nos ama y desea atraernos para que lo amemos y seamos hostias vivas, uno con Él.

 

Nos ama

Jesús está ahí en el tabernáculo expresamente por ti, solo por ti. Está ardiendo con el deseo de entrar en tu corazón —Santa Teresa de Lisieux

Don del Padre y de María 

El Padre de las Misericordias y el Dios de todo consuelo, en su gran amor paternal, nos dio a Su Hijo bien amado en el momento de Su Encarnación, y nos lo entrega diariamente en el Santísimo Sacramento. Así también, la Santísima Madre de la Misericordia y la Consolación, en la caridad ilimitada de su Corazón materno, nos dio a su querido Jesús en su nacimiento, y lo hace continuamente en la Sagrada Eucaristía, porque siendo uno con Él en espíritu, en amor. , y en voluntad, ella quiere todo lo que Él quiere y hace todo lo que hace. —San Juan Eudes

 

Considera el don

Si Dios, queridos hermanos, nos hubieran dejado libres para pedirle lo que quisiéramos, ¿creen que deberíamos habernos atrevido a poner nuestras esperanzas tan altas? «Por otro lado», pregunta San Agustín, «¿podría Dios habernos dado algo más precioso que lo que nos ha dado?» ¿Saben, queridos hermanos, qué indujo a Jesucristo a condescender a estar presente en nuestras iglesias día y noche? Fue para que pudiéramos venir a Él cuando quisiéramos. ¡Oh amor tierno de un Padre, cuán grande eres! —San Juan Vianney

 

Santa Teresa de Ávila escuchó a alguien decir: «Si solo hubiera vivido en el tiempo de Jesús ... Si solo hubiera visto a Jesús ... Si solo hubiera hablado con Jesús ...» A esto ella respondió: «Pero ¿No tenemos en la Eucaristía el Jesús vivo, verdadero y real presente ante nosotros? ¿Por qué buscar más?»

La Eucaristía es la consumación de toda la vida espiritual. —Santo Tomás de Aquino

Él nos atrae para que le amemos

Oh Jesús mío, en Ti está todo bien, en Ti está todo amor. ¡Dios mío, escucha mis oraciones! Oh, que pudiera expirar ante Tu tabernáculo, ardiendo de amor y bañada en mis lágrimas. —Santa Catalina de Génova.

 

Tengo un deseo: el de estar cerca de Ti en el Santísimo Sacramento. Tú eres el dulce esposo de mi alma. Mi Jesús, mi amor, mi todo, con mucho gusto soportaré el hambre, la sed, el calor y el frío para permanecer siempre contigo en el Santísimo Sacramento. —San Juan Neumann

 

Mi deseo de ahora en adelante es hacer todo ... en unión íntima con el Sagrado Corazón de Jesús en el Santísimo Sacramento —Papa  Juan XXIII, Diario de un alma.

 

Has venido al altar. El Señor Jesús llama, tanto a tu alma como a la Iglesia, y dice: «¡Oh, quisiera que me beses con los besos de tu boca!» (Sgs 1: 2) —San Ambrosio de Milán.

 

¡Oh, qué unión tan maravillosa e íntima se establece entre el alma y tú, oh amado Señor, cuando te recibe en la Sagrada Eucaristía! Entonces, el alma se une Contigo, siempre que esté bien dispuesta por la práctica de las virtudes, para imitar lo que hiciste en el curso de tu vida, pasión y muerte. —Santa María Magdalena de la paz.

Ser Eucaristía: Que este sea, precisamente, nuestro constante anhelo y compromiso, para que el ofrecimiento del cuerpo y la sangre del Señor que hacemos en el altar vaya acompañado del sacrificio de nuestra existencia. Cada día el Cuerpo y la Sangre del Señor nos comunica el amor libre y puro que nos hace ministros dignos de Cristo y testigos de su alegría. —Papa Benedicto XVI, Homilía en la Solemnidad de Corpus Christi, 11 de Junio, 2009.

 

Compartir la pasión del Señor 

Aunque el incumplimiento de la solemnidad pascual sería una ofensa muy grave, sería aún más peligroso participar en la liturgia sin compartir la pasión de nuestro Señor ... Podemos rendir auténtica adoración al Cristo sufriente, muerto y resucitado solo si nosotros mismos sufrimos, morimos y resucitamos con Él —Papa San León Magno

 

Concédeme, oh Dios mío, que cuando mis labios se acerquen a los tuyos para besarte, pueda saborear la hiel que Te fue dada; cuando mis hombros se apoyen contra los tuyos, hazme sentir Tu flagelación; cuando mi carne esté unida a la tuya, en la Sagrada Eucaristía, hazme sentir Tu pasión; cuando mi cabeza se acerque a la tuya, hazme sentir tus espinas, cuando mi corazón esté cerca del tuyo, hazme sentir tu lanza.  —Santa Gemma Galgani

Vamos a Misa a morir y nacer de nuevo

Para ser plenamente quien Dios nos creó, debemos ser uno con Él. Por eso nos bautizaros, pero debemos vivir consecuentemente. Por eso necesitamos la misa: UNO con Cristo, en la misa entregamos nuestra vida al Padre como oblación; Con Cristo nos convertimos en una víctima de amor, un sacrificio. No nos reservamos nada. Morimos para nacer a una nueva vida en Cristo. ¡Cuán pocos hacen esto conscientemente, sin embargo, es esencial para permitir que Dios nos transforme completamente! Esos pocos son los que llamamos santos.

 

El Señor dijo a nuestra comunidad: «Súfrelo todo Conmigo, ya nos somos dos sino uno en Mi sacrificio de amor»

 

La Eucaristía nos incorpora en la plenitud de Cristo 

Cuando participamos de la Eucaristía, experimentamos la espiritualización divinizadora del Espíritu Santo que no solo nos configura con Cristo, como ocurre en el bautismo, sino que nos cristifica por completo, incorporándonos a la plenitud de Cristo Jesús. —San Cirilo de Jerusalén

Debemos entender que, para «hacer», primero debemos aprender a «ser», es decir, permanecer en la dulce compañía de Jesús en adoración  -—San Juan Pablo II

 

Arrodíllate y rinde el homenaje de tu presencia y devoción a Jesús en el Santísimo Sacramento. Confía todas tus necesidades a Él, junto con las de los demás. Habla con abandono filial, dale rienda suelta a tu corazón y dale completa libertad para trabajar en ti como Él piense mejor. —San Pio de Pietrelcina

Quiero brillar como una pequeña vela ante Su altar. —S t. Teresa de Lisieux.

El Santísimo Sacramento es ciertamente el estímulo para todos nosotros, para mí como debería ser para ustedes, para abandonar todas las ambiciones mundanas —San Damian José de Molokai, apóstol de los leprosos, (1840-1889)

Si participas con frecuencia en la celebración eucarística, si dedicas parte de tu tiempo a la Adoración del Santísimo Sacramento, la fuente de amor que es la Eucaristía, adquirirás esa alegre determinación de dedicar tu vida a seguir el Evangelio. —Pope Benedicto XVI

Divino Jesús, aquí está la máxima manifestación de Tu amor; habiendo hecho visibles a las pobres y débiles criatura ese rostro adorable del cual incluso los serafines no pueden sostener el brillo, quieres ocultarlo detrás de un velo incluso más grueso que la naturaleza humana ... Pero, Jesús, en la Hostia, veo brillar el esplendor de Tu rostro. Tus encantos deslumbrantes no están ocultos para mí... Veo Tu mirada inefable penetrando a las pobres almas, invitándolos a recibirte ... Como la paloma que se esconde en el hueco de una roca, así Tus esposas buscarán Tu Rostro. ¡Veo que sus corazones se vuelven hacia ti y vienen a refugiarse en el tabernáculo de tu amor! —De la obra, Los ángeles en el pesebre de Jesús, Santa Teresa de Lisieux.

Cálices vivos

Estoy morando en tu corazón como me ves en este cáliz. —Diario de Santa Faustina 1830

Amor apasionado

Hasta que tengamos un amor apasionado por nuestro Señor en el Santísimo Sacramento, no lograremos nada.  —San Pedro Julian Eymard

Verdadera felicidad

Cuando estés totalmente consumido por el fuego eucarístico, podrás agradecer más conscientemente a Dios, quien te ha llamado a formar parte de su familia. Entonces disfrutarás de la paz que nunca han experimentado aquellos que son felices en este mundo, porque la verdadera felicidad, oh jóvenes, no consiste en los placeres de este mundo o en las cosas terrenales, sino en la paz de conciencia, que solo tenemos si somos puros de corazón y mente. —B. Pier Giorgio Frassati.

Lágrimas por Jesús

No te apartes del altar sin derramar lágrimas de dolor y amor por Jesús, crucificado para tu salvación. La Madre Dolorosa te acompañará y será tu dulce inspiración. —San Pío de Pietrelcina.

 

Nunca lo pierdo de vista

El Tabernáculo es mi tesoro, y, lejos o cerca, mis ojos nunca lo pierden de vista, porque contiene al Dios del amor. —Ven Concepción Cabrera de Armida.

Santos esposos: San Isidoro y Santa María, casados, padres (A .D. 1160) —May 15

Eran campesinos pobres de españa. Se levantaron temprano para asistir a la misa diaria y pasar tiempo con Jesús en la Adoración Eucarística. Continuaron con su amor fiel a Dios incluso después de que su único hijo muriera joven. Dedicaron sus vidas a Dios a través de la oración y el servicio a los pobres.

¿No tienes tiempo? 

No digas que no tienes tiempo. Más bien, reconoce que no lo amas lo suficiente. Si lo hicieras, lo dejarías todo para visitarlo [en el Santísimo Sacramento]. —Fr. José Guadalupe Treviño.

No me permitiré estar tan absorto en el torbellino del trabajo como para olvidarme de Dios. Pasaré todos mis momentos libres a los pies del Maestro escondido en el Santísimo Sacramento. Él me ha estado enseñando desde mis años más tiernos.  —Santa Faustina

Le pregunto acerca de todo; Le hablo acerca de todo. Aquí obtengo fuerza y luz. —Santa Faustina

 

Hay veces cuando, aunque queramos, no podemos ir a Él. Pero siempre podemos anhelarlo. 

"Señor, no puedo recibirte ahora en la Santa Comunión, pero puedo anhelo estar lleno de Ti  igualmente. Me abro a Ti completamente; a Tu poder, a Tu sabiduría, a Tu amor. Permite que todo lo que soy sea transformado en todo lo que Tu eres. Me re-consagro este día a Tí, para que cada pensamiento, palabra y obra este lleno de Tu Presencia." —Erin Flynn, en Mass & Adoration Companion.

 

El misterio de la insensibilidad.

¡Cuántos de los mejores católicos nunca hacen una visita de devoción al Santísimo Sacramento para hablar con Él desde el corazón, para expresarle su amor! Pero, si a pesar de conocerle y de conocer Su amor y los sacrificios y deseos de Su Corazón, aún no lo aman, ¡Qué insulto! Sí, ¡un insulto! Porque equivale a decirle a Jesucristo que Él no es lo suficientemente bello, ni lo suficientemente bueno, ni lo suficientemente amable como para preferirlo a lo que aman —San Pedro Julián Eymard.

 

Hay un misterio, el más grande de todos los misterios: No es que mi adorado Señor esté en el Santísimo Sacramento del Altar, su palabra lo ha dicho, y ¿qué es tan simple como tomar esa palabra que es la verdad en sí misma? Pero que almas creadas por Él, a las que dio Su vida para salvarlas, almas que están dotadas con Sus dones más escogidos en todas las demás cosas, permanezcan ciegas, insensibles, y privadas de esa luz sin la cual toda otra bendición es inútil! —Santa Elizabeth Ann Seton, conversa, viuda, madre, religiosa.

 

El Señor está presente en el tabernáculo en su divinidad y en su humanidad. No está presente por su propio bien sino por el nuestro: es Su deleite estar con los «hijos de los hombres». Él también sabe que al ser lo que somos, necesitamos Su cercanía personal. En consecuencia, cada persona sensible y que reflexiona se sentirá atraída y estará allí con la mayor frecuencia y el mayor tiempo posible —Santa Teresa Benedicta de la Cruz.

 

Dale todo tu corazón como sacrificio de amor

Aquel que tiene a Jesucristo en el Santísimo Sacramento el centro de su vida, dirige todos sus pensamientos, todo su estudio, todas sus virtudes hacia Él. —Pedro Julian Eymard.

 

Un Corazón para amar

Nuestro Señor no te pide que tengas dos corazones, uno para Él y otro para los que amas aquí abajo. Madres, amad a nuestro Señor eucarístico con el amor de una madre. Ámalo como hijo. Esposas, ámenlo como esposo. Hijos, ámenlo como Padre. Sólo hay una facultad de amor en nosotros . —S. Pedro Julian Eymard


La única vez que nuestro Señor pidió algo a los apóstoles fue la noche en que entró en agonía. No les pidió actividad, sino por una hora de compañía". —Arzobispo Fulton Sheen

 

Vaciémonos como Jesús

En la eucarística, Jesús nos enseña a vaciarnos para ser como Él: la amistad requiere igualdad de vida y condiciones de vida; Para vivir de la Eucaristía es indispensable que nos vaciemos con Jesús.  —San Pedro Julián Eymard.

Fortaleza para vivir la fe

De la Eucaristía viene la fuerza para vivir la vida cristiana y el celo por compartir esa vida con los demás. —San Juan Pablo II

No digo nada

Había un hombre que nunca pasaba por la iglesia sin entrar. Por la mañana, cuando iba a trabajar, y por la tarde cuando regresaba, dejaba su pala y su pico en la puerta y permanecía mucho tiempo en adoración ante el Santísimo Sacramento... Una vez le pregunté qué le decía a nuestro Señor durante las largas visitas que le hacía. ¿Sabes qué contestó? «Oh, no le digo nada, señor cura, yo Le miro y Él me mira». —San Juan Vianney

Cuando lo has recibido

Aviva tu corazón para hacerle homenaje; habla con Él acerca de tu vida espiritual, mirándolo en tu alma donde Él está presente para tu felicidad; dale la bienvenida tan cálidamente como sea posible, y compórtate externamente de manera tal que tus acciones puedan dar a todos prueba Su presencia. —San Francisco de Sales.

 

¡Comienza con amor!

Comienza tu adoración con un acto de amor y abrirás tu alma deliciosamente a Su acción divina. Es debido al hecho de que comienzas contigo mismo que te detienen en el camino. Si comienzas con otra virtud en vez de con amor, vas por un camino falso... el amor es la única puerta del corazón. —S. Pedro Eymard

 

Escucha la Palabra / que el corazón hable al corazón

Aprende a orar todos los días, especialmente en presencia del Santísimo Sacramento, escuchando atentamente la Palabra de Dios y permitiendo que el corazón le hable al corazón. —Papa Benedicto XVI, audiencia con el Venerable English College, con motivo de su 650 aniversario.

Aprende de María

En el acto de María Santísima de envolver al Niño Jesús en pañales y adorarle, aprendemos a tratar a la Santísima Eucaristía con un amor inefable. —Cardenal Piacenza, 28/11/11.

El Señor en el vientre de la Madre y el Señor en la Hostia es el mismo, y este único Señor tiene un solo pensamiento: entregarse, compartir Su misma sustancia, de una manera infinita. La Madre entendió esto desde el principio y nunca tuvo nada en mente excepto dar el Hijo al mundo. —Adrienne von Speyr

Alabanza

Nadie puede vivir sin respirar. Lo mismo es cierto para el cristiano: Sin alabanza y sin la misión, él no vive como cristiano, se necesita alabanza y adoración. —Papa Francisco, 31 de octubre de 2014, discurso a miembros de la fraternidad católica de las comunidades y asociaciones carismáticas de alianza.

Reparación 

El Sagrado Corazón de Jesús le dijo a Santa Margarita María: «Hagan reparación por la ingratitud de los hombres. Pasen una hora en oración para aplacar la justicia divina, para implorar la misericordia para los pecadores, para honrarme, para consolarme por Mi amargo sufrimiento cuando fui abandonado por mis apóstoles, cuando no velaron una hora conmigo».

Reparen por los males del mundo y traigan paz a la tierra

Seamos generosos con nuestro tiempo para encontrarnos con Jesús y estemos preparados para reparar los grandes males del mundo. Que tu adoración nunca cese. —Papa Juan Pablo II, Dominicai Cenae.

El niño jesús a la beata María de la Pasión: «Estoy en la Eucaristía para dispensar gracias y extender misericordia, pero solo recibo ingratitud, profanidad y sacrilegios... Amada mía, tu has reparación con tu adoración hecha en mi presencia.

Todo buen cristiano debe sentirse afligido por el desprecio que a menudo se le muestra (a Cristo), y debe esforzarse por repararlo; y aquellos cristianos que tienen la suerte de pertenecer a sociedades que tienen por objeto la adoración de Jesús en La Santísima Eucaristía, están especialmente obligados a hacerlo. Digo «aquellos que tienen la buena fortuna», porque ¿puede haber una felicidad mayor que emprender una reparación a Jesucristo por los insultos que se le ofrecen en el sSacramento de Su Amor? —San Juan Vianney.

Somos Transformados por la Eucaristía  

Esta « vida eterna » se inicia en nosotros ya en este tiempo por el cambio que el don eucarístico realiza en nosotros: « El que me come vivirá por mí » (Jn 6,57). Estas palabras de Jesús nos permiten comprender cómo el misterio « creído » y « celebrado » contiene en sí un dinamismo que lo convierte en principio de vida nueva en nosotros y forma de la existencia cristiana. En efecto, comulgando el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo se nos hace partícipes de la vida divina de un modo cada vez más adulto y consciente. Análogamente a lo que san Agustín dice en las Confesiones sobre el Logos eterno, alimento del alma, poniendo de relieve su carácter paradójico, el santo Doctor imagina que se le dice: « Soy el manjar de los grandes: crece, y me comerás, sin que por eso me transforme en ti, como el alimento de tu carne; sino que tú te transformarás en mí ». En efecto, no es el alimento eucarístico el que se transforma en nosotros, sino que somos nosotros los que gracias a él acabamos por ser cambiados misteriosamente. Cristo nos alimenta uniéndonos a él; « nos atrae hacia sí ». —Sacramentum Caritatis #70🔗

 

"Because His Body and Blood are diffused through our members we become partakers of the divine nature." -St. Cyril of Alexandria

Gives Desire for Union and Supernatural Understanding. Eucharistic souls are attracted instinctively, easily, and habitually to the Holy Eucharist. Therein is their happiness, their peace; there they find a supernatural knowledge of all things. That is why after holy Communion we often understand some things which before were incomprehensible to us. That is why some saints who were very ignorant spoke admirably of God. -St Peter Julian Eymard.

 

Changes Natural into Supernatural Life of Love. There is only one means of changing a natural life into a supernatural one; that is the triumph of the Eucharist, in which Jesus Christ Himself sees to the education of man. The Eucharist develops faith in us. It elevates, ennobles, and purifies love in us. It teaches us to love. Love is the gift of self. Now, in the Eucharist Jesus gives Himself in His entirety. -St. Peter Julian Eymard

Without the Eucharist the Church would simply cease to exist. In fact, it is the Eucharist which renders a human community a mystery of communion, capable of bringing God to the world and the world to God. The Holy Spirit, which transforms the bread and wine into the Body and Blood of Christ, also transforms those who receive it with faith into limbs of Christ's Body, thus the Church truly is a Sacrament of men's unity, with God and with one another. In an increasingly individualistic culture such as that in which we live in western societies and which is tending to spread throughout the world, the Eucharist constitutes a kind of 'antidote', working on the hearts and minds of believers and continually infusing them with the logic of communion, service and sharing, the logic of the Gospel." -Pope Benedict XVI, June 26, 2011, Angelus

Love, Joy, New Life. "Whoever believes in Jesus Christ and enters into the dynamic of love that finds its source in the Eucharist, discovers true joy and becomes capable in turn of living according to the logic of this gift." -Pope Benedict XVI, Feb. 19, 2012, Homily

 

Tenderness and Grace. Jesus speaks to St. Gertrude the Great (1256-1302): "I have done My utmost to manifest the tenderness of My Heart in the Blessed Eucharist"  Jesus revealed that by uniting ourselves to the Holy Eucharist we win graces for souls on earth and purgatory.

 

Increase Our Merits in Heaven. "Each time we contemplate with desire and devotion the Host in which is hidden Christ’s Eucharistic Body, we increase our merits in heaven and secure special joys to be ours later in the beatific vision of God." -St. Gertrude the Great, Benedictine & Patroness of the West Indies, 1256-1302, Germany, Feast, Nov. 16.

 

The four ends of Mass: Adoration, thanksgiving, petition and satisfaction, bring to fullness the four most important things we learned as children: "I love you", "Thank you", "Please" and "I'm sorry" >>>

 

2- Unity and Salvation of the World

"In the Eucharist Jesus makes us witnesses of God's compassion for every brother and sister.  Around the Eucharistic mystery the service of charity towards neighbor is born "(Sacramentum Caritatis, 88).

 

Strength to Build a New Society "Communicate the hope of the Gospel and the strength to build a society that is more just and more worthy of man...from the source, from the Eucharist. Indeed it is from the Eucharist, in which Christ makes Himself present in His supreme act of love for us all, that we learn to live as Christians in society, so as to make it more welcoming, more united, richer in love, and more attentive to everyone's needs especially those of the weakest." -Pope Benedict XVI, Mar. 26, 2011

 

Makes Us Community "Christ is truly present among us in the Eucharist. His presence is not static. It is a dynamic presence that grasps us, to make us his own, to make us assimilate Him. Christ draws us to Him, He makes us come out of ourselves to make us all one with Him. In this way he also integrates us in the communities of brothers and sisters, and communion with the Lord is always also communion with our brothers and sisters. And we see the beauty of this communion that the Blessed Eucharistic gives us...He is the one same Christ who is present in the Eucharistic Bread of every place on earth"  --Pope Benedict XVI. June 1, 2005, L'Osservatore Romano.

 

Center of Life and Community "Eucharist and mission are two inseparable realities. There is no authentic celebration and adoration of the Eucharist that does not lead to mission. At the same time, the mission presupposes another essential Eucharistic element: union of hearts....Never tire of celebrating and adoring it, together with the whole Christian community, especially on Sunday. Know how to put it at the center of your personal and community life so that communion with Christ will help you to undertake courageous options"  --Pope St. John Paul II, Oct. 11, 2004, Address to Young People, Rome.

"The spread of the Eucharistic Kingdom of Christ is necessary for the salvation of society. The Eucharist is the life not only of the individual Christian, but of nations as well. We know well that an age flourishes or degenerates in accordance with its worship of the divine Eucharist.  It is the life and measure of its faith, charity, and virtue.  The Eucharist is not only for personal piety; it is essential to social life, for it is the very life of the world. We must take Christ from the solitude of His tabernacle, so that He may place Himself at the head of Christian society, to guide and save it." -St. Peter Julian Eymard

 

Give Yourself to All. "We should also, mentally, say to our brothers, Take, eat; this is my body. Take my time, my abilities, my attention. Take also my blood, that is, my sufferings, all that humbles me, that mortifies me, that limits my strength, my own physical death. I want my whole life to be like that of Christ, broken bread and wine poured out for others. I want to make all of my life a Eucharist." -Fr. Raniero Cantalamessa, Third preaching Lent to papal household 2014

Power to Give Life to Others. "I went at once before the Blessed Sacrament and offered myself with Jesus, present in the Most Holy Sacrament, to the Everlasting Father. Then I heard these words in my soul: Your purpose and that of your companions is to unite yourselves with Me as closely as possible; through love you will reconcile earth with heaven, you will soften the just anger of God, and you will plead for mercy for the world.  I place in your care two pearls very precious to My Heart:  these are the souls of priests and religious.  You will pray particularly for them; their power will come from your diminishment.  You will join prayers, fasts, mortifications, labors (9) and all sufferings to My prayer, fasting, mortifications, labors and sufferings and then they will have power before My Father." -Saint Faustina, Diary #531. November 24, 1935.

 

"To 'preside in charity' is to draw men and women into a Eucharistic embrace - the embrace of Christ - which surpasses every barrier and every division, creating communion from all manner of differences." -Pope Benedict XVI, Feb. 19, 2012, Homily.

Power to Evangelize "When I stand up to talk, people listen to me; they will follow what I have to say. Is it any power of mine? Of course not. St. Paul says, ‘What have you that you have not received and you who have received, why do you glory as if you had not?’ But the secret of my power is that I have never in fifty-five years missed spending an hour in the presence of our Lord in the Blessed Sacrament. That’s where the power comes from. That’s where sermons are born. That’s where every good thought is conceived."  -Ven. Archbishop Fulton Sheen

Testimony of apostle to the lepers: "Without the constant presence of our Divine Master upon the altar in my poor chapels, I never could have persevered casting my lot with the lepers of Molokai; the foreseen consequence of which begins now to appear on my skin, and is felt throughout the body. Holy Communion being the daily bread of a priest, I feel myself happy, well pleased, and resigned in the rather exceptional circumstances in which it has pleased Divine Providence to put me." -St. Damien, Apostle of the Lepers.

 

"What will convert America and save the world? My answer is prayer. What we need is for every parish to come before Jesus in the Blessed Sacrament in Holy Hours of prayer." -Mother Teresa of Calcutta.

Find Jesus in the poor "Do you wish to honor the Body of Christ? Do not ignore him when he is naked. Do not pay him homage in the temple clad in silk, only then to neglect him outside where he is cold and ill-clad. He who said: 'This is my Body' is the same who said: 'You saw me hungry and you gave me no food,' and 'Whatever you did to the least of my brothers you did also for me.' What good is it if the Eucharistic table is overloaded with gold chalices when your brother is dying of hunger? Start satisfying his hunger and then with what is left you may adorn the altar as well."  -St. John Chrysostom

 "The Holy Hour before the Eucharist should lead us to a 'holy hour' with the poor." -St. Mother Teresa of Calcutta.

 

When Exhausted. "When the Sisters are exhausted, up to their eyes in work; when all seems to go awry, they spend an hour in prayer before the Blessed Sacrament. This practice has never failed to bear fruit: they experience peace and strength." -Mother Teresa of Calcutta

"All love tends to become like that which it loves. God loved man; therefore He became man. For nine months her own body was the natural Eucharist, in which God shared communion with human life, thus preparing for that greater Eucharist when human life would commune with the Divine. Mary’s joy was to form Christ in her own body; her joy now is to form Christ in our souls. In this Mystery, we pray to become pregnant with the Christ spirit, giving Him new lips with which He may speak of His Father, new hands with which He may feed the poor, and a new heart with which He may love everyone, even enemies." -Archbishop Fulton J. Sheen.

EUCHARISTIC ADORATION

Eucharist adored since the beginning "The Sacred Councils teach that it is the Church's tradition right from the beginning, to worship 'with the same adoration the Word Incarnate as well as His own flesh,' and St. Augustine asserts that, 'No one eats that flesh, without first adoring it,' while he adds that 'not only do we not commit a sin by adoring it, but that we do sin by not adoring it.' It is on this doctrinal basis that the cult of adoring the Eucharist was founded and gradually developed as something distinct from the [Eucharistic]. ...[The Church] manifests living faith in her divine Spouse who is present beneath these veils, she professes her gratitude to Him and she enjoys the intimacy of His friendship." -Pope Pius XII, "Mediator Dei", 1947 A.D.

 

"Our communal worship at Mass must go together with our personal worship of Jesus in Eucharistic adoration in order that our love may be complete." (Pope John Paul II, Redeemer of Man)

"Regarding the Eucharist: It is a mistake to oppose celebration and adoration, as if they were in competition. Benedict XVI.

Go to daily mass and adore the Eucharist. “The Eucharist is the ‘treasure’ of the Church, the precious heritage that her Lord has left to her. And the Church preserves it with the greatest care, celebrating it daily in holy Mass, adoring it in churches and chapels, administering it to the sick, and as viaticum to those who are on their last journey . . . . “On this feast day, the Christian Community proclaims that the Eucharist is its all, its very life, the source of life that triumphs over death. From communion with Christ in the Eucharist flows the charity that transforms our life and supports us all one our journey toward the heavenly Homeland.  -Pope Benedict XVI, Homily for the Solemnity of Corpus Christi, June 11, 2009.

Adoration is a prayer that prolongs Eucharistic celebration and communion, during which the soul continues to nourish itself: it feeds on love, on truth, on peace. It feeds on hope, because he before whom we bow does not judge us, does not crush us, but who liberates and transforms us. -Benedict XVI, Homily for Corpus Christi, May 22, 2008.

 

"Concentrating all our relationship with the Eucharistic Jesus into only the moment of the Holy Mass runs the risk of emptying His presence during the rest of existential time and space. In that way, one perceives the constant presence of Jesus in our midst much less. A Presence that is concrete, close, between our homes like the "beating heart" of the city, of the place, and the territory with its various expressions and activities. The sacrament of Christ’s charity must penetrate all our daily lives"  -Pope Benedict XVI, Homily 7 June 2012.

 

"God is indeed ever-present. But again, the physical presence of the risen Christ is something different, something new. The risen Lord enters into our midst. And then we can do no other than say, with Saint Thomas: my Lord and my God! Adoration is primarily an act of faith – the act of faith as such. God is not just some possible or impossible hypothesis concerning the origin of all things. He is present. And if he is present, then I bow down before him. Then my intellect and will and heart open up towards him and from him. In the risen Christ, the incarnate God is present, who suffered for us because he loves us. We enter this certainty of God’s tangible love for us with love in our own hearts. This is adoration, and this then determines my life. Only thus can I celebrate the Eucharist correctly and receive the body of the Lord rightly." -Pope Benedict XVI, Christmas Address to Curia, Dec. 22, 2011.

 

"The Hour of Adoration prepares one for Holy Mass and Holy Communion. Frequent encounters and familiar conversation with Jesus produce friendship, resemblance, and identity of thought, of feeling and of willing with Jesus." -Bl. James Alberione

 

"Outstanding among the forms of prayer fervently recommended by St. Alphonsus is the visit to the Most Blessed Sacrament or, as we would say today, adoration--brief or prolonged, personal or in community--of the Eucharist. 'Certainly,' wrote Alphonsus, 'among all the devotions this one of adoration of the sacramental Jesus is the first after the sacraments, the dearest to God and the most useful to us. O, what a beautiful delight to be before an altar with faith and to present to him our needs, as a friend does to another friend with whom one has full confidence!'" -Pope Benedict XVI, March 30, 2011, General Audience.
 

"Jesus could have limited his presence only to the celebration of Mass, but no! He wanted to make a permanent dwelling among us. Night and day he awaits us and offers himself to us at all times. Like a most tender mother, he opens his arms to us. He is there generously to give us his gifts. He is there to draw us to him and lead us to paradise with him. Oh! Let us go visit him often." -St. John Bosco.
 

"Adoration! It is no little comfort to me, I confess, when before the Tabernacle I think that all those whom I have loved here on earth are adoring with me the same God—they face to face, I under the mystic veil. Members of the Church Triumphant and the Church Militant, we are kneeling before the same Redeemer, the same Father. My prayer rises to melt into the hymn of love which my dear ones beyond the tomb are lifting around the throne of the Lamb in their eternal dwelling, I meet them again in this sacred assembly" -Bl. John Baptist Scalabrini.

Adore Jesus + Offer Mind, Heart, Will  "Adore Jesus in the Divine Host by offering the sovereign homage of your mind to Him who is its sovereign truth, of yourr heart to him who is its God, of your will to Him who is its Lord." -St. Peter Julian Eymard.

Visit Him Often “We ought to visit Him often. How dear to Him is a quarter of an hour spared from our occupations or from some useless employment, to come and pray to Him, visit Him, and console Him for all the ingratitude He receives! When He sees pure souls hurrying to Him, He smiles at them” -St. John Vianney, Patron of Priests.

 

Make Him adored. Priest of the Eucharist Adorers are “not content to be alone in adoring, loving, and serving the God of the Eucharist,” they wish “to make Him adored, loved and served by all…to erect a throne of love for Him everywhere and find faithful adorers for Him.” -St. Peter Julian Eymard.

 

The Eucharistic apostolate to which you dedicate your efforts is very precious. Persevere in it with commitment and passion, encouraging and spreading Eucharistic devotion in all its expressions. Enclosed in the Eucharist is the treasure of the Church, namely, Christ himself, who on the Cross immolated himself for the salvation of humanity" -Pope Benedict XVI, Nov. 11, Audience.

"Adoration leads to compassion for all human beings, and from this compassion comes the thirst to evangelise.... I exhort you to develop your spiritual life, giving pride of place to the personal meeting with Christ, Emmanuel, God with us. An authentically Eucharistic life is a missionary life." -Pope Benedict XVI, Feb. 3, 2011, address to Emmanuel Community.

Love Him like Mary "With how much faith and love the Virgin must have received and adored the Blessed Eucharist in her heart. For her, each time was like reliving the entire mystery of her Son Jesus, from conception to resurrection" -Pope Benedict XVI, June 14, 2008.

 

Mary can guide us toward this most holy sacrament because she herself has a profound relationship with it." (Blessed Pope John Paul II, Ecclesia de Eucharistia)

Trust in Despair "When tempted to despair, I have only one resource: to throw myself at the foot of the tabernacle like a little dog at the foot of his master." -St. John Vianney

At Fatima, prostrated before the Sacred Host, the Angel of Peace taught the children a prayer of Adoration.

 

"If you have this Eucharistic spirit, if your thoughts are tuned continually toward the Eucharist, the presence of our Lord in the Blessed Sacrament will never leave you." St. Peter Julian Eymard.

 

Filial Relation with God "[Through] Eucharistic adoration, [we] were filled with profound gratitude to God for the great love He has given us, the love with which He binds us to Himself in a filial relationship." (Pope Benedict XVI, March 3, 2012)

It is a Personal Invitation to You from Jesus. "Jesus waits for us in this Sacrament of Love." -Pope John Paul II, Dominicae Canae.

"Look upon the hour of adoration assigned to you as an hour in Paradise. Go to your adoration as one would go to Heaven, to the divine banquet. You will then long for that hour and hail it with joy. Take delight in fostering a longing for it in your heart. Tell yourself, ‘In four hours, in two hours, in one hour, our Lord will give me an audience of grace and love. He has invited me; He is waiting for me; He is longing for me.’" -St. Peter Julian Eymard

 

This is a Great Need for All. "The Church and the world have a great need of Eucharistic Adoration." -Pope John Paul II, Dominicae Cenae.

To Be Like Him. "He proposes His own example to those who come to Him, that all may learn to be like Himself, gentle and humble of heart, and to seek not their own interest but those of God." -Pope Paul VI, Mysterium Fidei.

 

To be one with Him. Receiving the Eucharist means adoring the One Whom we receive. Precisely in this way and only in this way do we become one with Him." -Pope Benedict XVI.

 

Our duty and honor "The Blessed Sacrament is the Living Heart of each of our churches and it is our very sweet duty to honor and adore the Blessed Host, which our eyes see, the Incarnate Word, Whom they cannot see." -Pope Paul VI, Credo of the People of God.

Our dignity "The Divine Eucharist bestows upon the Christian people the incomparable dignity." -Pope Paul VI, Mysterium Fidei.

Center of the Church and of all hearts.   "Christ is reserved in our churches as the spiritual center of the heart of the community, the universal Church and all humanity, since within the veil of the species, Christ is contained, the Invisible Heart of the Church, the Redeemer of the world, the center of all hearts, by Him all things are and of whom we exist." -Pope Paul IV, Mysterium Fidei.

"Our essential commitment in life is to preserve and advance constantly in Eucharistic life and Eucharistic piety and to grow spiritually in the climate of the Holy Eucharist." -Pope John Paul II, Redeemer of Man.

 

Conversing with Christ in the Blessed Sacrament leads to holiness.   "How great is the value of conversation with Christ in the Blessed Sacrament, for there is nothing more consoling on earth, nothing more efficacious for advancing along the road of holiness!" -Pope Paul VI, Mysterium Fidei.

 

"(Eucharistic Jesus) restores morality, nourishes virtue, consoles the afflicted, strengthens the weak." -Pope Paul VI, Mysterium Fidei.

Most meritorious act  "Here on earth it is impossible to perform a more meritorious act than visiting Jesus often in the Holy Eucharist." -St. Teresa of Avila

To be consumed by love
"I desire but this one grace, and long to be consumed like a burning candle in His holy Presence every moment of the life that remains to me." -St. Margaret Mary

"Loving souls can find no greater delight than to be in the company of those whom they love. If we, then, love Jesus Christ much, behold we are now in his presence. Jesus in the Blessed Sacrament sees us and hears us; shall we, then, say nothing to Him? Let us console ourselves in His company; let us rejoice in His glory, and in the love which so many enamored souls bear Him in the Most Holy Sacrament. Let us desire that all should love Jesus in the Holy Sacrament, and consecrate their hearts to Him; at least let us consecrate our affections to Him. He should be all our love and our whole desire." -St. Alphonsus Liguori