Amor Crucificado

Comunidad Católica

Oración por las madres espirituales

Para que recen los sacerdotes y seminaristas
 

Amado Jesús, ¡Te amo con todo mi corazón! De mi amor por Ti nace mi amor por todas las almas. Ruego que me enseñes cómo amarlos como Tú los amas. Al llamarme a ser sacerdote, me has llamado para estar cerca de Tu Sagrado Corazón, para interceder por otros y consolar a Tu Corazón. Me uno como víctima contigo en la cruz, ofreciéndome como intercesión por los que me has confiado y haciendo reparación por los pecados que cometemos contra ti.

Gracias por darme madres espirituales. Ellas ganan innumerables gracias ocultas para mí. Ayúdame a no desperdiciar estos preciosos regalos como si fueran perlas arrojadas a los cerdos. Ayúdame a aceptar todas estas gracias con amor para poder presentarme al final de mi vida bien vestido con traje de boda para el banquete nupcial eterno. Ayúdame a aprender de mis madres a darme totalmente y no esperar nada a cambio. Ayúdame a ser como tu.
 

Jesús, ahora es mi turno de orar por mis madres. Soy hijo de ellas, pero de alguna manera también se han convertido en hijas de mi sacerdocio. No cesan de dar a luz nuevas gracias en mí y me gustaría corresponderles con los primeros frutos de mi sacerdocio. Te ruego que les des todas las gracias que necesitan para su unión contigo. Mantenlas fuertes en su fe, alegres en su esperanza y tiernas en su amor. Como el sacerdote ora por sí mismo en la misa, ahora oro por ellas: "Nunca dejes que se separen de ti".

María, mi querida Madre, te ruego, siempre acompaña a mis madres espirituales. Las coloco en tus hermosas manos. Pon tu manto sobre ellas para cubrirlas de paz. Que siempre te vean como ejemplo de cómo ser madre.

Amado San José, mi patrón, castísimo esposo de mi Madre María, te ruego, cuida y protege a mis madres espirituales tal como lo hiciste con María. Derrama sobre ellas todo el amor y la atención que le mostraste a ella. Enséñame también cómo puedo ser un buen padre para ellas y siempre acercarlas más a Cristo.

 

Amén.