Amor Crucificado

Comunidad Católica

Sacerdotes transformados
ayudarán a propiciar un nuevo Pentecostés

En preparación del Concilio Vaticano II, el Papa Juan XXIII, como Vicario de Cristo, proclamó repetidas veces que la Iglesia necesita un  "nuevo Pentecostés".

El libro, Conchita: Diario espiritual de una madre de familia, editado por el Padre Philipon, presenta los mensajes que el Señor le dio a la Beata Conchita referentes a un nuevo Pentecostés para la Iglesia y la importancia de un sacerdocio santificado para propiciar esta gracia para el mundo (p.251-252):

 

Nuestro mundo secularizado y desacralizado muere por la ausencia de Dios. Se ha sumergido en el espíritu de confort y de goces. Hay un solo remedio: el Espíritu de Dios, el Espíritu Santo. Sólo Él podrá "revitalizar" a la Iglesia y "revivificarla" por un "nuevo Pentecostés...
 

Si, la misión profética de Conchita es recordar al mundo moderno y materializado, ávido de libertad, que "sólo será salvado por 'UN NUEVO PENTECOSTES' " y por el EVANGELlO DE LA CRUZ.

 

Este "nuevo Pentecostés", esta acción santificadora del Espíritu debe iniciarse en los sacerdotes y extenderse por todo el Pueblo de Dios. Como en el primer Pentecostés el Espíritu Santo descendió sobre los Apóstoles y sobre la Comunidad reunida en el Cenáculo.

"Quiero volver al mundo en mis sacerdotes, quiero renovar el mundo de las almas manifestándome primero en mis sacerdotes. Quiero dar un poderoso impulso a mi Iglesia infundiendo como en un nuevo Pentecostés al Espíritu Santo."

Pero el Espíritu Santo sólo puede venir al mundo por la Cruz de Cristo, porque las dos misiones: la del Hijo y la del Espíritu son inseparables.

"Reinará el Espíritu Santo el día que reine el dolor, el sacrificio, o sea la Cruz en los corazones y mientras no reine la Cruz en las almas no reinará, no, el Espíritu Santo".
(Diario T. 16, p. 257-277, mayo 26, 1901).

 

El mensaje dado a la Comunidad Amor Crucificado para estos tiempos decisivos habla de la necesidad urgente de sacerdotes santificados para propiciar el nuevo Pentecostés. Es una llamada urgente a la Cruz para ser UNO con Él: víctimas de amor en el corazón de la Iglesia:

Profetizarás el nuevo Pentecostés que está en el horizonte. Prepararás el camino levantando mi ejército de santos sacerdotes. Los llamarás al arrepentimiento. Cuéntales de Mi inmenso amor por cada uno de ellos ... deseo abrazarlos y perdonarlos. Quiero que conozcan y experimenten el amor que tengo por cada uno de ellos. Quiero que comprendan cuánto los necesito para cumplir mi trabajo de redención. Mis manos están clavadas a la cruz; Necesito que cada uno de ellos sea Mis manos, para ungir, bendecir y sanar a Mis hijos. Necesito que sean mis pies, que se muevan como mis misioneros para proclamar mis palabras. Necesito que sean Mis ojos, para que Mi mirada divina pueda penetrar hasta el centro en Mis hijos y llevarlos al arrepentimiento y la reconciliación con Dios, su Padre. Los necesito para que sean para mi pueblo, Mi sufrimiento y mi Corazón traspasado, Mi Corazón compasivo. Hija mía, mis sacerdotes DEBEN convertirse en mi imagen amorosa en el mundo. Ellos, unidos a Mi Madre, llevarán a la Iglesia al pie de Mi Cruz y, a través de su clamor y súplicas, oraciones y lágrimas, el Espíritu Santo surgirá de Mi Cruz. –17/3/2010.