Amor Crucificado

Comunidad Católica

Maternidad Espiritual

El Ejército de Dios de almas víctimas para levantar un sacerdocio santo.

En el documento de la Congregación para el Clero, “🔗Adoración eucarística para la santificación de los sacerdotes y maternidad espiritual”, la Iglesia reconoce la urgente necesidad de formar un ejército de madres espirituales para sacerdotes y seminaristas:

La vocación a ser madre espiritual para los sacerdotes es demasiado poco conocida, escasamente comprendida y, por tanto, poco vivida a pesar de su vital y fundamental importancia. Esta vocación a menudo está escondida, invisible al ojo humano, pero apunta a transmitir vida espiritual. 

 

La misión de las mujeres de la Comunidad de Amor Crucificado es ayudar a formar el ejército de Dios de almas víctimas. Son madres espirituales para  levantar a Sus "Apóstoles de Luz" para la batalla decisiva en que estamos. Son mujeres como María, que por amor a Cristo Crucificado y unidas a Él, viven el martirio oculto del corazón. El sostén y alimento, la fuente de vida de una Madre Espiritual, debe ser la Eucaristía.

María: Usaremos las vidas ocultas de ustedes, vividas en Jesús crucificado, para ayudar en la renovación de la Iglesia, en la santificación de los sacerdotes y en la salvación de muchas almas. Serán la fuerza oculta que levante mi ejército de santos sacerdotes. Estos son los sacerdotes que darán paso al reinado de mi Inmaculado Corazón, un nuevo Pentecostés para la Iglesia. Los caminos de Dios no son los caminos del mundo. Él usará la vocación de la maternidad, unida a mí, para traer nueva vida a la Iglesia. Sepan que las tareas más comunes de la maternidad, vividas con amor sacrificado, agradan mucho al Padre. Él usará estas madres sencillas y generosas, unidas a mí, para renovar la Iglesia. Este es el poder de la Cruz: almas unidas al Amor Crucificado solo para amar a Jesús como Él les ha amado. Este es el amor que transformará al mundo (13/06/09), Camino Sencillo #142 p. 386.

 

Maternidad Espiritual vivida solo en María

La Santísima Virgen María es la fuente de la maternidad espiritual instituida por Cristo desde la Cruz. La maternidad espiritual solo se puede vivir en María. Si se vive sin ella, no es maternidad espiritual. Encontramos la esencia más pura de la maternidad espiritual en la unión de San Juan y María, establecida por Jesús al pie de la Cruz. Jesús, en su agonía más profunda, esperó hasta que pudiera compartir su pasión con ellos, para llamarlos a convertirse en madre e hijo. No podían ser madre e hijo entre sí sin ser primero víctimas de amor, UNO con la Pasión de Cristo. La unión con Cristo en la cruz está en el centro de la maternidad de María y en el centro la relación de San Juan como hijo/discípulo. En la Cruz, se juntan, y su relación adquiere un nuevo significado y una nueva fecundidad porque tiene el fuego del amor puro y perfecto. María, ahora la Madre de la Iglesia, permanece para formar a San Juan y a los apóstoles, a María Magdalena y a las santas mujeres, en la escuela de su Corazón, como ella hace con cada uno de nosotros. Nosotros, como ellos, debemos formarnos en la Escuela del Amor, el Corazón Inmaculado de María.

Yo, Madre de todos en el cielo y en la tierra, Madre de todos los sacerdotes, deseo su santidad. Igual que abracé a San Juan al pie de la Cruz, envuelto en la preciosa sangre de mi adorable Hijo, también quiero abrazar a cada sacerdote. En mi Hijo, cada uno de ellos es mi hijo. Los amo con mi maternal y puro corazón. Quiero llevarlos a ser santos como Jesús es santo. Quiero llevarlos a la morada de Su Corazón traspasado. Llevaré a cada uno de ellos a la Cruz como acompañé a mi Hijo. Los formaré para ser víctimas perfectas como formé a mi Hijo. Pondré en sus corazones el amor de la Cruz como el Padre puso este amor en el Corazón de mi Hijo y en el Mío.

Hija mía, quiero que ayudes a cada sacerdote a venir a la Cruz. Comparte con ellos tu experiencia de la Cruz. Mi pequeña, comparte con ellos tu vida. Son los testimonios vivos de la gracia de Mi Hijo los que tocan y despiertan a los corazones. Diles que me permitan revelarles el amor de Jesús crucificado. Solo este amor tiene el poder de transformar. Cuando cada uno de mis sacerdotes consagrados se una, a través de mi Corazón, al Amor Crucificado, se abrirán los corazones de los fieles (5/08/09), Camino sencillo #138,  p. 369.

 

Un don del Espíritu Santo

La maternidad espiritual no es un programa, ni un nuevo apostolado, ni algo que se haga siguiendo un conjunto de reglas. La maternidad espiritual es el núcleo del corazón femenino. Esto es verdad para todas las mujeres, casadas o solteras, profesionales y / o amas de casa, religiosas o consagradas. Nos convertimos en madres espirituales a medida que llegamos a conocer íntimamente el amor apasionado de nuestro Esposo, Jesucristo, a través del poder de la Cruz y elegimos responder con todo nuestro corazón en total abandono. La maternidad espiritual es un REGALO del Espíritu Santo y crece a medida que el Espíritu sana nuestros corazones femeninos y nos transforma para convertirnos en una nueva creación.

Solo viviendo como víctimas en Cristo pueden existir relaciones santas entre madres espirituales y sacerdotes

La Iglesia está descubriendo la urgente necesidad de que los sacerdotes tengan madres espirituales. Para que estas relaciones sean completamente del Señor, tanto la madre espiritual como el sacerdote deben estar dispuestos a aceptar este llamado para entrar en la profundidad de sus corazones e identificar las heridas y desórdenes que conllevan. Deben estar dispuestos a hacer el "trabajo" requerido en el Camino sencillo, para que el Espíritu Santo pueda sanarlos y purificarlos. Cuando Cristo purifica los corazones en el fuego de Su Sagrado Corazón, Él restaura la capacidad de los hombres y las mujeres de amar y complementarse verdaderamente en el servicio del Reino. En nuestro estado de quebranto, puede que nos resulte difícil creer que una relación madre-hijo entre mujeres y sacerdotes sea posible o incluso deseable. Tendemos a pensar solo en los peligros que provienen de nuestra naturaleza caída, pero también debemos creer que Cristo en el Calvario derramó Su Espíritu para hacer que todas las cosas sean nuevas. El Señor continúa creando relaciones entre las madres espirituales y los sacerdotes, pero esto es posible solo en la medida en que sean verdaderamente almas víctimas, Uno con la víctima. María fue al Calvario con San Juan y quiere llevar a todos los sacerdotes a Su Hijo Crucificado.

 

Las madres espirituales en María, la Madre Dolorosa, se convierten en la fuente de fortaleza y el estímulo de Dios para que los sacerdotes se conviertan en UNO con El Crucificado:

Camina Conmigo en Mi Pasión. A través de María, Mi Madre, recibí la fuerza y el celo que necesitaba para seguir hasta la Cruz... Ella no era solo Mi consuelo, sino también Mi fuerza. Mi Madre conoció y aceptó Mi misión... Con su gran y puro amor de Dios, Ella me alentó y me llevó a la Cruz. Fue ella quien me animó a comenzar Mi misión en las bodas de Caná... ¿Ves la importancia de las santas madres —que son iconos vivos de Mi Madre— para Mis sacerdotes? Mis sacerdotes necesitan a estas santas madres para ayudarlos a fortalecerse y para animarlos –20/2/09. Camino sencillo #137, p. 369.

 

La obra de las madres espirituales: Llevar la vida de Cristo Crucificado a los sacerdotes.

Por lo tanto, una madre espiritual debe ser una madre de la cruz, un alma víctima que da su vida por amor a sus hijos espirituales. El Ven. Arzobispo Luis Martínez entendió el poder de las madres espirituales y alentó a Conchita a perseverar en el amor:

Tú también, como Jesús, debes amar al Padre en nombre de todos tus hijos y por todas las almas que Dios ha vinculado contigo a través de la extraordinaria gracia de la maternidad espiritual.... Algunos de tus hijos amarán al Padre con muchas limitaciones. Tú debes compensar para ellos. Tal vez algunos —¡que el Señor no lo permita!— nunca amarán. Debes amar por ellos. Con qué deseo debes tratar de amar por todos para que al Padre no le falte ni siquiera una chispa de amor de tu familia espiritual –Camino sencillo, p. 371.

La siguiente carta, escrita por una madre espiritual a su sacerdote / hijo, revela el trabajo requerido de las madres espirituales: reparación, ánimo, amor, corrección tierna, enseñarles cómo “sufrir con Jesús”, guiarles para vivir su condición de víctimas, sufrir por ellos y con ellos, llevarlos al pie de la cruz con María:

GRACIAS por permitirme el honor de ser la custodia —como una con María, la Madre de la Cruz—, de tu vocación sacerdotal como tu madre espiritual. Esto es algo que atesoro y tomo muy en serio. ¡GRACIAS por bendecirme a mí y a mi familia a través de quién eres: sacerdote/víctima ordenado de Cristo!

Mi querido padre/hijo, a través de las palabras que me escribes, ¡veo la belleza de lo que Dios está haciendo en tu corazón! ¡Veo el poder del Espíritu Santo obrando la transformación de tu corazón! ¡He estado agradeciendo y alabando a Dios por su misericordia y amor que se prodigan sobre ti!

Sí, la Cruz es el lugar de nuestra profunda purificación, de nuestro morir a nosotros mismos, de soltar nuestro control, nuestros títulos, nuestro modo de pensar limitado... ¡Y es también el lugar donde entramos en la intimidad más profunda con Dios!

Padre, persevera en SUFRIR TODO CON JESÚS, y entrarás en el fuego del Espíritu Santo en el Sagrado Corazón de Jesús. Sigue PERSEVERANDO como leo que estás haciendo. Sí, no estás caminando solo, estoy contigo y tu conmigo. Nos estamos ayudando mutuamente, como María y San Juan, a morir como UNO con Cristo, ¡¡para que podamos llegar a ser los SANTOS para lo que Él nos creó!! ¡¡Los nuevos hombres y mujeres del Reino de Cristo!!

Mi corazón está lleno de ENTUSIASMO y ANTICIPACIÓN sabiendo cuán poderosamente el Espíritu está trabajando en ti. ¡CONFÍA! ¡CONFÍA! ¡CONFÍA! ¡Te estás volviendo un hombre nuevo, el nuevo Adán!

Que siempre seas consolado al recordar que te sostengo como la «fuerza oculta» de Dios. ¡Ruego por ti todos los días ante el Santísimo Sacramento, y es un gran honor ofrecer mi vida como sacrificio vivo con Jesús y María por ti! ¡¡Tus oraciones y sacerdocio me consuelan mucho y también me sostienen!! ¡¡GRACIAS DE NUEVO!!

¡Recibo humildemente tu bendición sacerdotal y te envío mi amor maternal a través de nuestra Madre de Dolores! –Camino sencillo, p.390-391.

Que todas las madres espirituales que Dios suscita, se unan como santas guerreras del amor de Dios, con María, para levantar un sacerdocio transformado en "apóstoles de la luz" de Cristo para la Iglesia y el mundo:

Ustedes, pequeñas Mías, son el consuelo de Mi corazón sufriente porque cada una de ustedes se ha unido a María, la Madre de Dios y la Madre de todos. Al contemplar a cada una de ustedes veo que irradian su belleza. Permítanle formarlas hasta la perfección.

Las necesito, Mis fieles hijas, para traer vida a Mis Misioneros de la Cruz. Son Mis mártires ocultos de amor, en unión perfecta con la Reina de los Mártires, quienes levantarán a Mis Apóstoles de la Luz. Sepan que he fijado Mi morada en cada uno de sus corazones, por lo tanto, irradien la humildad y la pureza de Mi Madre.

No se cansen, en sus vidas ocultas, de sufrirlo todo conmigo, pues ustedes son Mi remanente Santo que Dios Padre usará para purificar Mi Iglesia y traspasar la oscuridad que la penetra. Por lo tanto, vayan hijas Mías, siendo Mis guerreras santas con María, a capturar al dragón y lanzarlo al infierno.

Las bendigo con Mi Preciosa Sangre y las sello con el poder de Mi Cruz –1/4/11, Camino sencillo #141 p. 385.

🔗Enseñanzas sobre maternidad espiritual, texto, audio y video.

🔗Adoración Eucarística por la Santificación de los Sacerdotes y Maternidad Espiritual –Documento de la Congregación para el Clero.

🔗Maternidad espiritual en el Capítulo 7 del Camino Sencillo. (Ver Índice en Pg.VII)