Amor Crucificado

Comunidad Católica

Our Mission:

To remain with Christ as His companions of the Cross.

MADRES ESPIRITUALES PARA SACERDOTES 

Padre Jordi Rivero

Toda vocación al sacerdocio proviene del Corazón de Dios, pero pasa por el corazón de una madre ". —Pope San Pío X

La maternidad espiritual fue establecida por Cristo en el Calvario cuando unió a la Santísima Virgen María y San Juan como madre e hijo (Cf. Jn. 19,26-27). Las madres espirituales para sacerdotes continúan esta vocación mariana como lo pide la Congregación para el Clero en su sitio web.

Con todo mi corazón, deseo alentar y ofrecer un agradecimiento especial a todas las madres de sacerdotes y seminaristas, y junto con ellas a todas las mujeres consagradas y laicas que han recibido ... el don de la maternidad espiritual para aquellos que son llamados al ministerio sacerdotal. Al ofrecer sus vidas, sus oraciones, sus sufrimientos y sus dificultades, así como sus alegrías, por la fidelidad y la santificación de los ministros de Dios, han venido a compartir de manera especial la maternidad de la Santa Iglesia, cuyo modelo y cumplimiento se encuentra en la divina maternidad de María Santísima. —Cardenal Piacenza, prefecto de la Congregación para el Clero, 2012.

 

El Espíritu Santo une a las mujeres con María para participar en su maternidad para los sacerdotes. Ellas ofrecen sus vidas por la santificación de los sacerdotes. Es una vocación que debe ser vivida en el corazón de María, imitando sus virtudes, especialmente la pureza, la humildad y el sacrificio. Las madres espirituales se relacionan con los sacerdotes con el corazón de María, obteniendo gracias de Jesús en la Cruz.

Todos los sacerdotes necesitan una madre espiritual

El cardenal Hummes, prefecto de la Congregación para el Clero, 2008, escribió:

 

No podemos prescindir de una maternidad espiritual para nuestra vida sacerdotal… en la historia de la Iglesia siempre ha acompañado silenciosamente el elegido linaje sacerdotal: se trata de la consagración de nuestro ministerio a un rostro determinado, a un alma consagrada, que esté llamada por Cristo y, por tanto, que elija ofrecerse a sí misma, sus sufrimientos necesarios y sus inevitables pruebas de la vida, para interceder en favor de nuestra existencia sacerdotal, viviendo de este modo en la dulce presencia de Cristo. 

Esta maternidad, en la que se encarna el rostro amoroso de María, es preciso pedirla en la oración, pues sólo Dios puede suscitarla y sostenerla [1].

Como María, todas las mujeres tienen el don de ser madres mas allá del parto natural

El Papa Francisco, hablando con religiosas, dijo algunas cosas que también se aplican perfectamente a las mujeres laicas, solteras y casadas que han consagrado sus vidas a María y han abrazado el carisma de la maternidad espiritual:

La castidad genera hijos espirituales en la Iglesia ... Que esta alegría de la fecundidad espiritual motive sus vidas; sean madres, como figura de María, Madre y Madre Iglesia. Es imposible comprender a María sin su maternidad; Es imposible entender a la Iglesia aparte de su maternidad y ustedes son íconos de María y de la Iglesia.

¿Qué haría la Iglesia sin ti? ¡Carecería de tu maternidad, calidez, ternura e intuición maternal! 

Vaticano, 8 Mayo, 2013.

Cuando una madre espiritual recibe la gracia de vivir su vocación, su maternidad se expande. Ella se une a Cristo en sus tareas diarias por el bien de sus hijos espirituales, así como por todos aquellos que Dios ha puesto en su vida. Las mujeres que acompañaron a Jesús fueron madres espirituales.

¿Quién puede ser una madre espiritual para sacerdotes?

Las madres espirituales pueden ser casadas, religiosas, viudas, solteras, jóvenes o ancianas. Es una vocación de Dios, no un derecho. Descubrimos el llamado a medida que ponemos la mirada en Jesús Crucificado y nos abandonamos en Él.

Madres espirituales:

1- Unen sus tareas diarias a Jesús y María, ofreciéndose en reparación, intercesión y acción de gracias por la restauración de sus familias, sacerdotes y por todos.

2- Animan a sus hijos, como lo hizo María, a abrazar la Cruz. No malcrían a sus hijos. María también fue al Calvario con San Juan y quiere llevar a todos los sacerdotes a unirlos con su Hijo. Otros ejemplos: la madre que animó a cada uno de sus hijos a convertirse en mártir. «Aunque vio a sus siete hijos perecer en un solo día, lo soportó con buen coraje debido a su esperanza en el Señor». (2 Macabeos 7). También, Santa Rita, quien le pidió a Dios por la muerte de sus hijos si eso evitaría que se convirtieran en asesinos.

3- Oran para que los sacerdotes puedan irradiar a Cristo en todo; oran por aquellos sacerdotes que oran poco; por los que han caído en pecado y en vicios; por la liberación de los sacerdotes que están oprimidos, deprimidos, desesperados; por los que han perdido su amor por el Señor; por la perseverancia de todos. Oran también ora por aquellos que han sido heridos, alienados o escandalizados por los sacerdotes; por las ovejas que no tienen buen pastor.

También adoran por los que no adoran. Ellas continúan la oración que el ángel enseñó a los niños de Fátima en preparación para la visita de María: «¡Dios mío, creo, adoro, espero y te amo! Te pido perdón por aquellos que no creen, no adoran, no esperan y no te aman.»

 

4- Buscan la intercesión de la Santísima Virgen María por aquellos que la han olvidado. Ellas suplican a María que los sacerdotes puedan "adorar en espíritu y en verdad" (Jn 4,24) y, por lo tanto, sean sacerdotes-víctimas puras unidas a Cristo. También hacen reparaciones para consolar al corazón herido de Jesús, que se aflige por la frialdad, las ofensas y las traiciones de sus sacerdotes y espera que regresen a Su abrazo misericordioso.

[1]Carta con motivo de la jornada mundial de oraciónpor la santificación de los sacerdotes, 22 abril, 2008. http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cclergy/documents/rc_con_cclergy_doc_20080530_santificazione-sacerdotale_sp.html